Friday, October 12, 2007

LEO LECTER, ! HABLA CANNIBAL ¡

'Soy un chancho, un tiburón, una rata, y por eso engullo lo que sea'
Leonardo Aguirre, escritor

Leonardo Aguirre (Lima, 1975) es autor de los libros de cuentos “Manual para cazar plumíferos” (2005) y “La musa travestida” (2007), los cuales lo han hecho muy conocido en Perú. En su narrativa sobresale una apuesta visceral por la experimentación formal, con la cual canaliza con frescura e insolencia un ácido cuestionamiento del mundo literario. Aguirre, pese a su juventud, muestra algo que muy pocas veces se ve: un proyecto de escritura casi definido.

-Ya tienes dos libros de relatos, “Manual para cazar plumíferos” y “La musa travestida”, y por lo que se puede colegir, como que la figura del escritor también será usada en tus futuros libros. ¿Desde cuándo empezaste a tener en cuenta este tópico en tu narrativa?
-A ver, retrocedamos un poco. Vistos a la distancia, mis primeros balbuceos narrativos, cuando todavía estudiaba en el colegio, de algún modo podrían encajar dentro del género gótico. Además de ser un adicto a series de televisión como “Alfred Hitchcok Presenta”, “La Dimensión Desconocida”, “Monstruos” o “Cuentos de la Cripta”, recuerdo que, mientras otros leían a Verne o Salgari, en mi casa no había otra cosa que los tratados de escatología y demonología de mi padre, quien pastoreaba, por aquel entonces, una iglesia pentecostal donde los casos de posesión eran pan de cada domingo.(SIGUE EN EL PRIMER COMMENT)

51 Comments:

Blogger DINTILAKO said...

(SIGUE)

Pero luego dejé de ir a la iglesia y rompí totalmente con el mundo evangélico. Salí del colegio –colegio evangélico, para colmo de males- y, antes de ingresar a la universidad, me puse a trabajar en mil cosas. Breves oficios extenuantes y mal pagados que no quiero recordar ahora. Cuatro años sin escuchar un sermón y trabajando siempre con rudos obreros que me doblaban la edad (y triplicaban mi maldad). Creo que el quiebre ocurrió durante ese lapso. En lugar de sentirme como un cristiano en tierra de infieles, me sentía como un escritor en tierra de analfabetos. Y por eso necesitaba afirmarme, distinguirme, distanciarme. Los gatos orinan para marcar su territorio; yo me encerraba por las noches a vomitar sobre la pantalla. Y sólo entonces, hecho un personaje de mi propia ficción, me quitaba el overol y me convertía en escritor. Ahora bien, no sé si voy a seguir explotando ese tópico en el futuro. Claro, aún tengo dos libros inéditos bastante literatosos, pero una vez que los haya corregido minuciosamente, supongo que echaré mano de otras vertientes. Y no tanto porque me parezca un error repetirme o andar en círculos, sino porque quiero probarme a mí mismo que soy capaz de escribir sobre cualquier cosa que se me dé la regalada gana.

-En “Manual para cazar plumíferos” hay una preferencia por desarrollar más el argumento, aunque desde ese libro ya era patente tu apuesta por la forma.
-Ésa es mi cruz. Nací con esa cruz. Bueno, no sé si será una cruz. Quiero creer que sólo es una opción, tan válida como cualquier otra. El caso es que, aun cuando pretenda recargar las tintas en la peripecia, el argumento, el plot o como quieras llamarlo, siempre, inevitablemente, el fondo termina fondeado en el mar de la verborragia. Más que enfundado, fundido por la forma. Es casi una marca de mi personalidad. Algunos me llaman eticoso; otros me llaman posero. Para mí, hasta los actos más íntimos y prosaicos deben hacerse con gran forma y brillante estilo. Un simple huevo frito, el café de las mañanas, la escrupulosa manera de afeitarme... Lo siento: soy así y escribo así.

-Si bien es cierto que parodias el mundo literario, me es imposible no querer saber cuáles han sido tus influencias. Yo percibo que éstas no son exclusivamente literarias.
-Todo juega, todo vale, todo sirve. Soy un chancho, un tiburón, una rata, y por eso engullo lo que sea. Ya hablamos de los manuales de exorcismo. Y también hablamos de las series de televisión. Incluso, me has hecho acordar, hace poco estuve llenando un archivo con puntos de partida para nuevos libros (título del archivo: “Cambio de Hábito”) y, entre otras cosas, bosquejé una colección de episodios apócrifos de series ochenteras. Y, por otro lado, de tanto ver “Sin Reservas” de Anthony Bourdain, también he pensado en un cheff cuyo mayor mérito no es la creación de una receta sino el hecho de convertir su faena en una suerte de espectáculo casi teatral. Me explico: la gente no lo persigue para probar sus platos sino para verlo cocinar. Siempre de frac, anteojos ahumados y el cigarro mordido. De hecho, sus platos siempre tienen un toquecito de tabaco. Además, nadie sabe con antelación cuándo ni dónde decidirá aparecer. Muy pocos lo han visto en persona: es casi una leyenda. Ahí tienes otro argumento que enterraré, fácilmente, en el fango lingüístico... Pero, bueno, lo que quiero decir es que no le hago ascos a nada. Soy buen pobre para comer. Y, por otro lado, el arte depende de quién escoge los materiales y no de los propios materiales. Mi cheff es un artista aunque cocine con tabaco. Y acordémonos también del urinario de Duchamp. En suma, si tienes talento y muchas páginas escritas, pues llegas a un punto en que te da lo mismo un vademécum, un libro de cocina o el Ulises de Joyce.

-En “La musa travestida” tenemos el cuento “Sublime Sorrento”, el cual puede englobar la evidente intención desmitificadora del oficio literario, como si lo realmente importante fuera figurar a como dé lugar.
-Sería muy fácil citar ejemplos locales de esa perversión, que los hay a montones, pero lo más elegante será culparme a mí mismo: crucificarme por los pecados de otros. Entre otras cosas, confieso que alguna vez fui devoto de San Google. Y cada mañana, antes de escribir una línea, digitaba mi nombre en el buscador para pescar algún nuevo comentario. Malo o bueno, eso no importaba. Sobre el autor o sobre la obra, tampoco importaba. Y recién entonces, con el ego empachado, comenzaba mi jornada.

-¿Te “googleabas” antes de ponerte a escribir?
-Qué vergüenza, ¿no? Antes de preocuparme por cosechar lectores, me contentaba con ver mi nombre en letras de molde (con adjetivos o sin ellos). Claro, bien podría despacharme aquí con un rollo sesudo sobre la muy humana búsqueda de reconocimiento que motiva todos nuestros actos desde el vientre de la madre. Incluso, podríamos hablar de cómo el mercado infla la figura del autor y desinfla los libros. Pero todo eso sería pura retórica para esconder mi retorcimiento. Pequé y escribí sobre mis pecados: fin de la historia. Por eso, “Sublime Sorrento” también es una especie de autocrítica. En términos bíblicos, un intento de crucificar al hombre viejo para poder nacer de nuevo. Una purificación por fuego, como se desprende de la escena central.

-¿Cómo fue el proceso de elaboración de ese cuento? Te lo pregunto porque éste “recrea” varios sucesos muy conocidos en el ambiente literario limeño, los cuales tienen el carácter de leyenda.
-En un principio, mi plan era mezclar el suicidio del joven poeta peruano Josemári Recalde (recordemos: lo hallaron carbonizado en su departamento de Jesús María, cerrado por dentro, y él mismo apareció en la universidad, días antes, con la cara y el pelo pintados de spray color plata) con una célebre anécdota de Jerry Lee Lewis... no sé si la conoces... aquella vez que The Killer se vio obligado a ser telonero de Chuck Berry. A modo de protesta, antes del turno de Chuck, Lewis bañó el piano de gasolina, le prendió fuego mientras terminaba la última canción, y dijo algo más o menos así: “Me gustaría ver qué hijo de puta supera esto”. Luego, sobre ese combo inicial fui espolvoreando otras anécdotas recurrentes en la cafetería de Letras de la universidad Católica sobre plumíferos con más vicios que libros y vidas más interesantes que sus propias ficciones. Sin embargo, como siempre sucede, en la etapa final de corrección incorporé muchos de mis propios rasgos y ahora es evidente que Sorrento tiene más de Aguirre que de Recalde o Jerry Lee Lewis.

-¿Cómo concebiste al grupo Psirrosis, el cual acrisola a los escritores de “La musa travestida”?
-Primero que nada, debo decir que Psirrosis existió. Tal era el nombre de una revista (mitad pasquín, mitad fanzine) que unos amigos y yo, todos de la facultad de Comunicaciones de la universidad Católica, sacamos a la luz alrededor del año 99, con la intención de cuestionar algunas imperfecciones de la currícula y, de paso, burlarnos de ciertos profesores. Firmábamos con seudónimo y, secretamente, abandonábamos los ejemplares en todos los baños de la universidad. Apenas editamos tres números y una web, pero eso fue suficiente para tener al propio rector soplándonos en la nuca. Felizmente, nunca se llegó a verificar nuestra participación en esa revista, así que la cosa no pasó de un susto. El caso es que partí de esa experiencia para crear al colectivo de narradores que aparece en “La Musa Travestida”. Obviamente, invertí la figura por completo: los rabiosos marginales que coquetean con la política se convirtieron en estrellas celebradas por el establishment literario limeño. Además, siempre quise fantasear en torno a un colectivo de escritores que se comporta como una banda de rock. Creo que en alguna página escribí aquello de “los Beatles de la literatura peruana”... o tal vez borré esa frase en la corrección final, no recuerdo bien...

-¿Es la rivalidad el gran tema de tu segundo libro?
-Uno de los grandes temas. La rivalidad, la competencia, las broncas entre plumíferos debutantes. Pero estos personajes ridículos (tenían que ser ridículos: si me voy a inmolar, por lo menos debo hacerlo con gracia) no compiten por quién escribe mejor sino por quién aparece más veces en los periódicos o quién consigue una foto en las páginas sociales o quién provoca el mayor número de comentarios en la blogósfera. En buena cuenta, estamos hablando de la literatura convertida en un show-bussiness o el libro reducido a una foto de solapa.

-He tenido la oportunidad de leer tu novela, todavía inédita, “El conde de San Germán”, pero dinos tú de qué va y cuál creas que sea el rasgo que la diferencia tanto de “Manual para cazar plumíferos” y “La musa travestida”.
-Te daré algunas pistas (no muchas porque ya estoy negociando su publicación). Por ejemplo, se trata de un híbrido de novela corta y libro de cuentos. Luego, con respecto al idiolecto del protagonista, hice todo lo contrario respecto del primer cuento de “La Musa Travestida” (“W. C.”). Es decir: una jerga más propia de un delincuente que de un escritor. Una jerga artificial, por supuesto, porque el habla popular me resulta insuficiente. Otro detalle importante: un componente chismográfico. Si “Sodomización Mutua” te pareció en un relato en clave, aquí no necesitas decodificar nada: indiscreciones a discreción. Además, el ánimo que guió la última corrección de “El Conde de San Germán” ha resultado determinante. Es decir: la rabia. Rabia porque recién he conocido el patio trasero de la literatura (yo también, como te dije, he colgado ahí mis medias apestosas, pero ya se secaron y ya las recogí). He conocido la historia secreta detrás de cada libro y de cada reseña: he desvestido a la musa. Y no sé si hablar de mafias, argollas o amiguismo, porque todo es tan sutil, tácito y diplomático, que nadie acepta reconocer que hipotecó su conciencia. Claro, tú sólo quieres ser amable y buena onda (“una mierda buena onda”, como dicen Los Prisioneros) y crees que todos son “buenos muchachos” (y lo son: pregúntale a Scorsese). Así que después no te parece mala idea posar tus ancas en la mesa de presentación de un adefesio o terminas reseñando con pinzas un libro que, en realidad, merecería una motosierra. Tal parece que para “progresar” como escritor, uno debe aprender a pulir zapatos antes que pulir su prosa. Así que esta novela también podrá leerse como un ensayo sobre la miseria. Y créeme que no me muerdo la lengua para mencionar a los miserables. Entre ellos, cómo no, el que viste y calza.

-A veces tengo la impresión que para dar una opinión valorativa y justa de tu narrativa como que hay que partir de la base de, al menos, cuatro libros publicados, ya que es axiomático que tienes un proyecto casi definido.
-Es cierto. Como te dije al principio, mi ciclo metaliterario, cuando menos, comprende cuatro libros. Y a pesar de que ya me pican las manos por ensayar otros asuntos, entiendo que no puedo abandonar aún la corrección de los dos inéditos. Recuerdo que tú mismo mencionaste alguna vez que el relato “Sodomización Mutua” era una novela destilada, comprimida, liofilizada... no recuerdo el adjetivo exacto...ah, cierto: atomizada. Pues bien, yo creo que, en los cuatro libros, he derramado, quizá por descuido, bocetos de personajes y escenas que quizá requieran de un mayor desarrollo. Regué las semillas en campo pedregoso y mis manías formales interrumpieron el crecimiento. Entonces, he decidido transplantar las buenas ideas y dejar que cada una florezca en su maceta respectiva.

October 12, 2007  
Anonymous Anonymous said...

SEÑORES EL EDITOR DE LA REVISTUCHA SOMOS ES EL UNICO QUE PASA PIOLA EN TODO ESTO, EL ES EL QUE PUSO EN BANDEJA EL ADELANTO DE RONCAGLIOLO PARA QUE SU COMPINCHE FACHERON LO EMBARRARA, EL ENSUCIÓ LA HONRA DE MAZZOTTI EN HARVARD CON EL ARTÍCULO DE CORAL EN SOMOS Y LUEGO SU COMPINCHE FAVERÓN REPARTIÓ LAS FOTOCOPIAS A LOS PROFESORES DE ESA ILUSTRE UNIVERSIDAD, TODO ESO LO CONTARÁ ,CON DETALLES CHORAL EN SU PANFLETO, YA VERÁN.

October 12, 2007  
Anonymous Anonymous said...

ay, cuándo no, otra vez la gaby poniéndose de rodillas... ese huevas tristes cree que de tanto sobonear a los narradores jóvenes, él mismo se convertirá, automáticamente, en uno, y que por arte de magia desaparecerán las mil erratas de su mamotreto de novela

October 12, 2007  
Anonymous Anonymous said...

CUANDO NO, CHORAL DEJANDO SU TUFO EN ESTE HUECO DEMOCRATICO.

October 13, 2007  
Anonymous Anonymous said...

Intercambio de mamadas

October 13, 2007  
Anonymous Anonymous said...

oe, leo, no tienes una foto mejor?

October 13, 2007  
Anonymous Anonymous said...

Que Aguirre se acuerde de sus epocas de cachorro provocador en la fac de comunicaciones de la Católica, cuando formaba parte de Psirrosis y escribía en loa baños sus coplas de amor no correspondidas como Coral

October 13, 2007  
Anonymous Anonymous said...

con esto te vendiste, leokabro: ahora ya está clarísimo que tú eres el autor de esta letrina

October 13, 2007  
Anonymous Anonymous said...

Ay Leito travestido, qué malos tus cuentos, les falta vida, varios de los que criticas escriben mejor que tú. Bien conchudo eres.

October 13, 2007  
Anonymous Anonymous said...

OIGA DINTILAKO, ¿POR K NO INVESTIGAS EL FRAUDE K COCINA PEPITO DONAYRE EN EL KONKURSO DE NOVELA DEL COPE?

October 13, 2007  
Anonymous Anonymous said...

Por lo menos, a Leonardo Aguirre se le nota más sinceridad que a muchos otros.

October 13, 2007  
Anonymous Anonymous said...

entrevisten a mí!!! invítenme a una feria, por dios!!! yo publiqué en españa!!! trabajé en el mercioco!!! soy amigo de paolo de lima!!!

October 13, 2007  
Anonymous Anonymous said...

"Lo curioso es cómo algunos críticos que han casi monopolizado los espacios de opinión acerca de literatura (pienso en Thays), suscriben esta misma tesis, pero de la boca para afuera. En la práctica, la persona es lo que más les importa al momento de juzgar una obra. No de otra manera se explica que Thays, quien repasa absolutamente todas las publicaciones de narrativa, se cuide de no mencionar NUNCA a autores jóvenes importantes como Alexis Iparraguirre o Carlos Gallardo. Por la simple razón de que le caen mal".

Esto hace la Gaga, que según APOYO es uno de los 100 hombres más influyentes en el Perú. Es decir: es capaz de ser líder de opinión sin razonar. Es todo cuesta abajo en este país

October 13, 2007  
Anonymous Anonymous said...

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October 13, 2007  
Anonymous Anonymous said...

"En su narrativa sobresale una apuesta visceral por la experimentación formal"

que alguien me diga qué chicha significa esto. ya, pues, gaby, decídete: la leo es visceral o es formal

October 14, 2007  
Anonymous Anonymous said...

cachorro provocador???? je, palomón de vitral de convento, tremendo huevas que eres, gomeao!

Sergio

October 14, 2007  
Anonymous Anonymous said...

sí, el editor de la revistucha se cree mafioso, dice que ha contratado sicarios, el pobre, no sabe que está cagado porque hay videos y 70 paginas de un libro que lo tiene todo sobre su envidia de décadas al profesor josé antonio mazzotti, pirañita arribista, huelepedo de los surfers.

October 14, 2007  
Anonymous Anonymous said...

muy sospechoso: saquen la cuenta de cuántas veces ha aparecido leonardo aguirre en esta letrina... y después lo culpan al pobre choral

October 14, 2007  
Anonymous Anonymous said...

La gaga aparece como influyente en la encuesta de APOYO por el voto de sus socio Cuete, miembro honorario de APOYO y uña y mugre con Alvarez Rodrich. Si la encuesta se la hacen a los peruanos de a pie o a los empresarios, fijo que el 100% no conoce a Thays ni en pelea de perras. La gaga sólo es influyente entre la cachorrería. Irónico, unos perritos que son leídos por cuatro gatos.

October 14, 2007  
Anonymous Anonymous said...

-Has hecho algunos reparos a las cuatro últimas antologías narrativas...
El problema de Selección Peruana 2 no es tanto el contenido sino el empaque. Es decir: la portada, la contratapa y el prólogo, que te venden gato por liebre. No es una antología de narrativa última. Es un sancochado donde caben, a la fuerza, viejos narradores y viejos cronistas. Y los jóvenes incluidos ya gozan de suficiente atención mediática (hay tres que juegan en otras ligas) como para pegarla de ‘Jotitas’. Luego, Nacimos para perder tampoco es un muestrario de nuevos narradores. Por eso, los mejores cuentos del libro provienen de narradores trajinados como Güich e Iwasaki. Ahora bien, es necesario decir que el compilador no nos propone juventud ni novedad; y, según el título, ni siquiera pretende ganarle a nadie. Pero fueron sus (gratuitos) portavoces quienes caldearon el ambiente y entonces inventaron una rivalidad con Disidentes. En tercer lugar, aun con los defectos ya anotados por otros reseñistas (atribuidos al prólogo y no a los prologados), Disidentes es la más completa y sólida de las tres antologías. Y sobre todo, es lo que dice ser: una muestra de la nueva narrativa peruana. Muy aparte de la calidad de los relatos, el mayor mérito del libro viene a ser documental: una fotografía del momento, a todo color y sin photoshop. Finalmente, la antología del Copé tiene la virtud de descubrir nuevos narradores que tranquilamente podrían engordar las nóminas ya citadas, pero, como dije en la reseña, no coincido con el escalafón. Hay varios cuentos hechos expresamente para concursar y halagar al jurado: impecables, cómo no, pero sin nervio ni riesgo.

–¿Hay excluidos ilustres en Disidentes? Incluso sostienes que tres cuentos salen sobrando...

–De algún modo, ya lo dije en el remate de esa misma reseña: para mi gusto, faltan Carlos Gallardo, Ernesto Carlín y Santiago del Prado. Por otro lado, te diré que quien más se quejó por la exclusión de Disidentes (y por esa reseña donde recordé sus quejas) no merece estar en ninguna antología. No tiene ninguna virtud como escritor y le haría un favor si mencionara su nombre. Con respecto a las sobras, tampoco sería muy elegante hacer alguna precisión.

–Como suele suceder en las antologías, circulan acusaciones de injusticias, omisiones y mezquindades...

–Claro, todo eso circula en la blogósfera, que es el sucedáneo de una cantina o, peor, el baño de una cantina. Y nadie se atreve a firmar esas acusaciones: por falta de cojones y falta de pruebas. O sea, rocones. Lo de siempre: blorreguitos berreando y berreando en contra de quienes levantaron la cabeza por encima del rebaño. Dispuestos a convertir en una oveja negra a cualquiera que se haya atrevido a publicar. Y, sobre todo, cómo no, los excluidos berrean más fuerte. Además, no sé por qué se sorprenden. Ya se sabe que, por un lado, todas las compilaciones responden al personalísimo criterio del compilador; y, por otro, ninguna es el resultado de convocatorias abiertas o concursos públicos. Así que siempre habrá omisiones (siempre habrá lloriqueos). Pero hablar de injusticia o mezquindad ya me parece muy irresponsable. No participé en la confección de las listas, así que no tengo idea de lo que pasó en la cocina. Y tampoco me importa. Sólo me fijo en el plato que me sirven. Si me gusta, lo digo, y si no, también. Y cuando hago una reseña, no me pongo a pensar en los sentimientos del cocinero.

–Tantas antologías sugieren un boom. No recuerdo en los 90 algo igual...

–Yo tampoco. Es indudable: hay un fenómeno. Y la aparición de nuevos narradores va de la mano con la aparición de nuevas editoriales. Además, como nunca antes, la prensa cultural está mirando más allá de sus narices; o sea, más allá de las grandes editoriales. Digamos que hace diez años, por ejemplo, un reseñista sólo tenía que escoger entre los tres o cuatro consagrados de turno; hoy, la ópera prima de un perfecto desconocido tiene muchas más posibilidades de figurar en los diarios. Tampoco hay manera de saber si, de aquí a diez años, todos seguirán (seguiremos) publicando. Pero en este preciso instante, hay una suerte de efervescencia. Y lo digo con fervor. Usando el argot evangélico, estamos presenciando un "avivamiento".

October 14, 2007  
Anonymous Anonymous said...

“Se quejan los que no tienen talento”

Un reciente artículo de Leonardo Aguirre ha levantado polvareda en el mundillo literario. En él, el crítico emite su juicio sobre las recientes antologías narrativas (Disidentes, Nacidos para perder, Selección Peruana 2 y Copé) provocando algunos ardores y picazones. El polémico Aguirre explica y defiende aquí el balance que hace del panorama actual de nuestra narrativa.

Por: Raúl A. Mendoza C.
Fotos: Claudia Alva

–Has hecho algunos reparos a las cuatro últimas antologías narrativas...

–El problema de Selección Peruana 2 no es tanto el contenido sino el empaque. Es decir: la portada, la contratapa y el prólogo, que te venden gato por liebre. No es una antología de narrativa última. Es un sancochado donde caben, a la fuerza, viejos narradores y viejos cronistas. Y los jóvenes incluidos ya gozan de suficiente atención mediática (hay tres que juegan en otras ligas) como para pegarla de ‘Jotitas’. Luego, Nacimos para perder tampoco es un muestrario de nuevos narradores. Por eso, los mejores cuentos del libro provienen de narradores trajinados como Güich e Iwasaki. Ahora bien, es necesario decir que el compilador no nos propone juventud ni novedad; y, según el título, ni siquiera pretende ganarle a nadie. Pero fueron sus (gratuitos) portavoces quienes caldearon el ambiente y entonces inventaron una rivalidad con Disidentes. En tercer lugar, aun con los defectos ya anotados por otros reseñistas (atribuidos al prólogo y no a los prologados), Disidentes es la más completa y sólida de las tres antologías. Y sobre todo, es lo que dice ser: una muestra de la nueva narrativa peruana. Muy aparte de la calidad de los relatos, el mayor mérito del libro viene a ser documental: una fotografía del momento, a todo color y sin photoshop. Finalmente, la antología del Copé tiene la virtud de descubrir nuevos narradores que tranquilamente podrían engordar las nóminas ya citadas, pero, como dije en la reseña, no coincido con el escalafón. Hay varios cuentos hechos expresamente para concursar y halagar al jurado: impecables, cómo no, pero sin nervio ni riesgo.

–¿Hay excluidos ilustres en Disidentes? Incluso sostienes que tres cuentos salen sobrando...

–De algún modo, ya lo dije en el remate de esa misma reseña: para mi gusto, faltan Carlos Gallardo, Ernesto Carlín y Santiago del Prado. Por otro lado, te diré que quien más se quejó por la exclusión de Disidentes (y por esa reseña donde recordé sus quejas) no merece estar en ninguna antología. No tiene ninguna virtud como escritor y le haría un favor si mencionara su nombre. Con respecto a las sobras, tampoco sería muy elegante hacer alguna precisión.

–Como suele suceder en las antologías, circulan acusaciones de injusticias, omisiones y mezquindades...

–Claro, todo eso circula en la blogósfera, que es el sucedáneo de una cantina o, peor, el baño de una cantina. Y nadie se atreve a firmar esas acusaciones: por falta de cojones y falta de pruebas. O sea, rocones. Lo de siempre: blorreguitos berreando y berreando en contra de quienes levantaron la cabeza por encima del rebaño. Dispuestos a convertir en una oveja negra a cualquiera que se haya atrevido a publicar. Y, sobre todo, cómo no, los excluidos berrean más fuerte. Además, no sé por qué se sorprenden. Ya se sabe que, por un lado, todas las compilaciones responden al personalísimo criterio del compilador; y, por otro, ninguna es el resultado de convocatorias abiertas o concursos públicos. Así que siempre habrá omisiones (siempre habrá lloriqueos). Pero hablar de injusticia o mezquindad ya me parece muy irresponsable. No participé en la confección de las listas, así que no tengo idea de lo que pasó en la cocina. Y tampoco me importa. Sólo me fijo en el plato que me sirven. Si me gusta, lo digo, y si no, también. Y cuando hago una reseña, no me pongo a pensar en los sentimientos del cocinero.

–Tantas antologías sugieren un boom. No recuerdo en los 90 algo igual...

–Yo tampoco. Es indudable: hay un fenómeno. Y la aparición de nuevos narradores va de la mano con la aparición de nuevas editoriales. Además, como nunca antes, la prensa cultural está mirando más allá de sus narices; o sea, más allá de las grandes editoriales. Digamos que hace diez años, por ejemplo, un reseñista sólo tenía que escoger entre los tres o cuatro consagrados de turno; hoy, la ópera prima de un perfecto desconocido tiene muchas más posibilidades de figurar en los diarios. Tampoco hay manera de saber si, de aquí a diez años, todos seguirán (seguiremos) publicando. Pero en este preciso instante, hay una suerte de efervescencia. Y lo digo con fervor. Usando el argot evangélico, estamos presenciando un "avivamiento".

October 14, 2007  
Anonymous Anonymous said...

Shiiiit!!!!!!! No soy el responsable de esta pocilga !!!!! Shiiiiit!!!!!

October 14, 2007  
Anonymous Anonymous said...

Ah, y sí tengo otra foto mejor...

http://www.larepublica.com.pe/images/stories/2007/octubre/domingo14/talento_131007.jpg

October 15, 2007  
Anonymous Anonymous said...

Hmm, todo esto huele a campaña de autobombo del conocido pajarraco, que escribe con el peñacho de la cola y por ahí se le escapa el excremento.

October 15, 2007  
Anonymous Anonymous said...

Aguirre empezó siendo un transgresor del discurso crítico oficial. Juntaba cuatro elementos: un desprecio “baylyano” por las formas acartonadas de los “intelectuales serios”; un conocimiento básico pero sólido sobre el cuento que incluía una serie de axiomas: knock out, brevedad, trama, etc.; desdén hacia la literatura “intelectualizada” o “culta”; y aprecio por una literatura que él consideraba “vivencial” o realista a ultranza, arraigada en la experiencia cotidiana del “limeño de a pie”. Estos elementos populares o populistas, sumados a una lengua que entonces era fresca y dicharachera (y aquí intento ser abogado de Aguirre), producían una imagen interesante, insuficiente para crear un crítico, pero que lograba traducir con cierta verosimilitud una “voz de la calle”, una especie de tribuna popular que reclamaba una literatura “que represente a la gente”, “que hable de nosotros y nos conmueva”; y lograba hacer todo esto en un ambiente de fiesta, de bullicio carnavalesco que minaba la supuesta “seriedad” de los escritores “cultos”. Aguirre era el vocero del sentido común (o mejor dicho, en sus mejores momentos lograba serlo). Su mayor éxito era, justamente, hacerle creer al lector que detrás de él había un estadio de fútbol lleno que apoyaba sus juicios y celebraba sus jugadas. Pero sucedió que demasiado pronto, este espacio carnavalesco que empleaba la grosería festiva y más o menos inocente empezó a degradarse bajo la creencia de que así lograría tener no sólo uno, sino dos estadios de fútbol celebrando las jugadas. Esa degradación se ha comprobado en todos los niveles, y era perfectamente visible en el lenguaje de su blog, algunos dirían que también en el libro de cuentos Manual para cazar plumíferos, por poner un ejemplo. Yo diría que actualmente en el Perú, nuestras expectativas éticas para un escritor no rebasan las que tendríamos para cualquier ciudadano común, son incluso menores. En algunos casos, no esperamos más del escritor que lo que esperamos del político corrupto. En general, creemos que hay una estrecha relación entre el lenguaje del escritor y la estética, pero no entre el lenguaje del escritor y la ética o la política. Por este motivo, el escritor, un sujeto del que muchos desconfían y del que casi nadie se ocupa, puede llegar a considerar, en su extrema soledad, que posee una “libertad absoluta” para usar el lenguaje como le plazca, aun en contra de la ética si es necesario para lograr sus fines estéticos y personales, a veces íntimos, incomunicables. Cree que nadie lo escucha, y tiene mucha razón. Esta libertad (que en realidad es marginalidad) es la que termina generando, quizá, una narrativa muy interesante como la de Mario Bellatin o como la de Iván Thays (en lo que ambas tienen de solipsistas); pero en el lado oscuro, produce una escritura como la de Leonardo Aguirre, que carece de fines estéticos pero sabe muy bien cómo camuflar sus fines personales bajo la etiqueta del “escritor”.

October 15, 2007  
Anonymous Anonymous said...

Puffffff, no jodan a mi Leonardo, pleaaaaaaase.

October 15, 2007  
Anonymous Anonymous said...

"Por otro lado, te diré que quien más se quejó por la exclusión de Disidentes (y por esa reseña donde recordé sus quejas) no merece estar en ninguna antología. No tiene ninguna virtud como escritor y le haría un favor si mencionara su nombre." ... habla, maxito!!

October 15, 2007  
Anonymous Anonymous said...

maxito? no era el introducido trellez?

October 15, 2007  
Anonymous Anonymous said...

el daniel salas que firma como ex amigo debe entender: todos le reoconocen sus rollos, y eso de llamar logro estético a thays ni tú te lo crees, marsopa

October 16, 2007  
Anonymous Anonymous said...

no toquen a mi leo, porfis... malos, malos, malos!!!

October 16, 2007  
Anonymous Anonymous said...

con afán de elevar el nivel de discusión de este blog (tarea ímproba), hay que señalar: la batalla del lenguaje a que este narrador se ha lanzado es probablemente inédita en la literatura peruana, con excepción de la novelas de poetas (vgr. Eielson). Ha tratado de quebrar el tono de sermón que predomina en la narrativa peruana, siempre preocupada por el qué dirán, incluso los revolucionarios de tinta caen en ella (y más). Es un esfuerzo en que por lo menos hay más riesgo que en esas ensaladas est-éticas que nos meten por un tubo.

October 17, 2007  
Anonymous Anonymous said...

Si, hay más vigor en los cuentos de Leo que en otras propuestas.
Y sobre blogs... ¿a quien le debe más la actual renovación del interés en la literatura peruana, sino al primer Aquiles Cacho y su "Conventilador"? ¿Y al presente blog "Puertoelhueco"? Hagan memoria, antes de "Conventilador" a nadie le importaba un carajo la literatura, ahora todo el mundo pone su blog (incluso quienes al principio hacían ascos a la internet) y alucinan que han descubierto la pólvora, hasta festejan...¿Qué festejan? ¿Seguir la huella de aquellos a quienes primero criticaron?
No se cuanto tiempo está cumpliendo "Puertoelhueco", pero ya es tiempo de celebrar.

October 17, 2007  
Anonymous Anonymous said...

El narrador arregla entrevistas injustificadas para publicherris con periodistas dudosos de la República y piensa que es el mejor escritor vivo de su generación. Que se cree este evangélico!

October 17, 2007  
Anonymous Anonymous said...

JAJAJAJAJA NO NOS HAGAS REIR, LEONARDO, CUAL BATALLA DEL LENGUAJE SI TUS CUENTOS, SON SOLO VÓMITOS ABURRIDOS Y SIN GRACIA KE SOLO TE DAN RISA A TI, MAMARRACHOS ONANISTAS, PAJAZOS SIN EL MAS MINIMO SENTIDO DE LA ESTRUCTURA, Y RECONTRA SUPERFICIALES (SON PARA HOJEARLOS SENTADO EN EL WATER) MIRA, LEO, LA VERDAD SEA DICHA: REDACTAS DECENTEMENTE, PERO NO PARA HACER LITERATURA… DEDICATE AL PERIODISMO, PORQU TUS CUENTOS, AL FINAL, SERVIRÁN PARA LO MISMO: PARA ENVOLVER PESCADO, EN EL MERCADO DE SULLORQUI.
TE LO DICE D CORAZÓN:

TU QUERIDO EDITOR (QUE NUNCA MAS LO SERÁ)

NO NOS LLAMES, NOSOTROS TE LLAMAREMOS, LEITO

October 17, 2007  
Anonymous Anonymous said...

elevar el nivel de la discusión? jajaja... no seas gracioso... aquí nunca hay ninguna discusión, todo es pura joda. así que guárdate tus análisis seudoliterarios para otros blogs y déjanos rajar del plumífero con tranquilidad

October 17, 2007  
Anonymous Anonymous said...

anonimo de Octubre 13: hay que ser muy ingenuo para participar en el Concurso de Novela del COPE.
Las bases son verdaderamente inauditas.

October 18, 2007  
Anonymous Anonymous said...

Pronto pasará a llamarse Concurso CONÉ, literatura al estilo CONDORITO.

October 19, 2007  
Anonymous Anonymous said...

REPITO: INVITENME A UNA FERIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA, MIS AMIGOS DICEN QUE SOY LO MAXIMO. INVITENME, OH MY GODDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

October 19, 2007  
Anonymous Anonymous said...

seguro, maxito, en este país toda la literatura sirve para envolver pescado. no por los autores sino por los (inexistentes) lectores. así que normal nomás, todos cagados. pero, eso sí, maxito, mis cuentos envolverán un salmón y los tuyos apenas servirán pa los renacuajos. chévere que ahora seas editor, porque como narrador no la haces nicagando

October 19, 2007  
Anonymous Anonymous said...

Efectivamente si hacemos un poco de arqueología bloguera, el que empezó con la joda fue Aquiles, siguió Leokabro, que arrugó al toque (y luego terminó vendiéndose a los mafiosos por un plato de lentejas Matalamanga), para llegar hasta Puerto el Hueco, que esperamos tenga para rato.

October 20, 2007  
Anonymous Anonymous said...

Oe Dintilakos, en Febrero cumplieron su primer añito y no hicieron nada, no sean monses, para el segundo aniversario tienen que reventarse cuetes igual que el facho.

October 20, 2007  
Blogger JO said...

http://sifuentes-peru.blogspot.com/

October 20, 2007  
Anonymous Anonymous said...

què van a celebrar en puerto el hueco?
no frieguen, primero tienen que hacer como faveron que es todo hacendoso y pone figuritas por todas partes.

October 20, 2007  
Anonymous Anonymous said...

Sodomización Mutua: la gaby-leocabro, leocabro-la gaby, la gaby-leocabro, leocabro-la gaby, mutua perpetua sodomización mamadada etc

October 20, 2007  
Anonymous Anonymous said...

leocabro pon mi comentario de a sodomuzación mutua leocabro-gaby

October 20, 2007  
Anonymous Anonymous said...

"seguro, maxito, en este país toda la literatura sirve para envolver pescado. no por los autores sino por los (inexistentes) lectores. así que normal nomás, todos cagados. pero, eso sí, maxito, mis cuentos envolverán un salmón y los tuyos apenas servirán pa los renacuajos. chévere que ahora seas editor, porque como narrador no la haces nicagando"

jijijijiji "mis cuentos", komo alucina ese àngeles! jijiji

October 20, 2007  
Anonymous Anonymous said...

pa recordar:

http://alvaro.utpedia.com/blog/?p=27

October 20, 2007  
Anonymous Anonymous said...

Entrevista a Francisco Izquierdo Quea

Francisco Ángeles

Francisco Izquierdo Quea (Lima, 1980) es, además de codirector de la revista virtual El Hablador, un narrador peruano que acaba de sacar a la luz el libro de relatos Bonitas palabras (Mundo Ajeno, 2007). A continuación, reproducimos la entrevista aparecida originalmente en la revista chilena Letras.s5, en la que Izquierdo entabla un revelador diálogo literario con su tocayo.


Hay una regla implícita que la mayoría sigue: publicar libros de cuentos unitarios, orgánicos, etcétera. En tu libro hay más de una línea, y supongo que por eso lo has dividido en tres partes. ¿Te parece que los libros de cuentos deben ser algo más que una suma de textos independientes? ¿Necesariamente tiene que haber algo que los enlace?
Creo que, a diferencia de la poesía, en los cuentos uno puede tomarse ciertas licencias. Hay autores reconocidos –pienso en Quim Monzó o Foster Wallace– cuyos libros presentan relatos que muchas veces distan en temática, estilo o técnica. En el caso de Bonitas palabras, lo que intenté es partir de una idea fija: lo peruano, tanto desde una óptica historicista como desde la cotidianidad que impera en nuestra sociedad…

¿Crees que se te podría maletear por juntar en un mismo libro cuentos tan distintos como, por ejemplo, “Nada ni nadie” y “El niño en casa”?
Se me puede maletear por eso o por cualquier tontería…

A eso iba. Para la crítica puedes ser un escritor que “domina diversos registros” o también un patita sin estilo definido…
Obvio. Ahí entrar a tallar el talante de la persona que escriba el comentario o apreciación del libro. De un mismo aspecto me pueden decir algo positivo o negativo. Pero eso es normal, ya depende de la apertura del lector…

Dices que has intentado retratar lo peruano. ¿Hasta qué punto podemos considerar peruano un cuento como “La guapa”, si tomamos en cuenta que la misma situación puede ocurrir en cualquier otro lugar?
En el caso de ese cuento tienes razón, su anécdota puede suceder en cualquier lugar. Pero puede ser identificable como peruano, al menos para mí, si partimos del lenguaje, las costumbres y una que otra descripción que el narrador hace…

Claro, eso es más interesante. A veces uno cree que una anécdota descontextualizada basta para considerar que un texto ya no pertenece o no se inscribe dentro de una tradición….
Esa es una lectura que cierta crítica institucionalizó, y no solo en nuestro país. Por ejemplo, Bolaño. Algunos no lo consideran un escritor chileno sino mexicano o español. Yo he hablando con escritores y lectores chilenos y para varios de ellos la obra de Bolaño es resistida, a pesar de que escribe sobre Chile y sobre elementos reales de su país. Y con un lenguaje chileno, con sus modismos…

Sobre Bolaño se podría hablar un buen rato, pero yo iba por otro lado: pensar que porque uno ubica sus relatos en un lugar lejano o en un lugar sin nombre ya no se mueve dentro de la tradición. Los cuentos más coloquiales de Bonitas palabras podrían tranquilamente ocurrir en China y no hacer ninguna referencia histórica ni política ni geográfica al Perú. Sin embargo, solo en la construcción de las frases se puede descubrir una tradición detrás. Veo, por ejemplo, al Bryce de La felicidad ja ja…
Lo que pasa es que la tradición de nuestras letras tiene muchos momentos. Por ejemplo, los de La ciudad y los perros, La felicidad ja ja, Los inocentes, las obras de Arguedas o Alegría, los cantares novelados de Scorza. Son libros cuyas historias ocurren acá o donde sus personajes son peruanos. Sin embargo, lo que los identifica es el lenguaje…

¿No es curioso que el más representativo de nuestros cuentistas, Ribeyro, sea uno muy tradicional?
Llamar a Ribeyro el cuentista más representativo me parece una exageración. Yo no discuto a sus seguidores ni al fervor con el que lo admiran. Pero a mí no me gusta la mayoría de sus cuentos. Sus artificios son demasiado identificables y el lenguaje es obviamente clásico…

Y lo clásico era para él más una imposición que una elección. No podía escribir de otra manera, él mismo lo dice. De hecho, en uno de sus cuentos más flojos, “Fénix”, quiere aplicar las técnicas que utiliza el boom y pierde por goleada…
Curiosamente, ese cuento es uno de los que más me agrada. Al menos rompe con ese sopor tan común en su obra…

Claro, si no te gusta Ribeyro es normal que prefieras un cuento en que no es él…
Me agrada “Fénix”, no sé si porque no es el Ribeyro clásico o por la técnica. Pero en general, la calidad de los cuentos de Ribeyro es, a mi juicio, discutible. Yo no digo que sea un mal escritor, pero llamarlo “el cuentista de bandera” es demasiado. ¿Por qué ese término? ¿Porque hizo en su mayoría cuentos? ¿Porque sus novelas tienen menor calidad que sus relatos?

O porque tiene una imagen muy vendedora, que es precisamente la del no vendedor…
Por supuesto. Ribeyro puede ser un gran referente si lo lees a los catorce años. Ahí te marca…

¿A ti te marcó?
No.

Hace poco releí Prosas apátridas y me encontré con una que empezaba diciendo algo así como “abro la ventana, miro las calles y siento toda la tristeza del mundo cayendo sobre mi pecho”. Uno lee eso a los catorce y dice qué paja, cómo sufre este pata, yo también quiero. Creo que por eso soy medio depre…
Pero no te sientas mal por eso…

(Risas.) De hecho, al releerlo me sentí muy mal…
Eso le ha pasado a muchas personas. Hay gente que asimila eso y siguen pensando en el Ribeyro de los diarios. Porque vende la idea de ser un escritor que se va a Europa y que sufre, la pelea y que al fin consigue su obra. Pero eso es parte del bluff…

Pero supongo que Ribeyro no lo planificó así. Quizá al escribir su diario sí se la creyó, quizá todo es cierto. A lo que iba es que esa imagen, natural o impostada, después le ayudó a tener éxito…
Definitivamente. Y en San Marcos, por ejemplo, los mismos profesores que te dicen “hay que separar biografía de obra” son hinchas de autores como Ribeyro o Bolaño porque sus vidas les parecen fascinantes. El solo hecho de publicar un diario en vida puede suscitar malicia en quienes lo leen. ¿Quién te dice que el autor no metió mano ahí o hizo sus cambios para que su vida suene, no sé, bien hard core? Tranquilamente los diarios pueden ser parte de la ficción en su obra…

Ya. Pero estábamos en que es el mejor cuentista del Perú, cosa que no atracas. Más allá de que no te parezca gran cosa, ¿es el mejor o no?
Es que nuestro país no tiene una tradición grandiosa en cuento…

Por eso mismo. Es el mejor, ¿no?
No. El mejor es Bryce. Al menos a mi juicio, Bryce es mucho más cuentista que Ribeyro.

OK, hablemos un poco de la prensa. Tú has trabajado varios años ahí y nunca te has sentido muy a gusto…
No, aunque mi último empleo dirigiendo una página cultural tuvo momentos gratificantes. La prensa juega un rol importante en la difusión de una obra o en su valoración. Hay que diferenciar esos conceptos. Tú puedes decir salió tal libro de tal autor, el libro trata de esto, con ustedes la entrevista. Eso es difusión. La valoración implica criterios más exhaustivos…

Sí, eso está claro. Pero lo interesante es cómo elegir material entre lo más caleta. ¿A quién se le da cobertura?
Eso depende del encargado de la página. La prensa en general, en todas sus áreas, salvo valiosas excepciones, es un ambiente copado de argollas, coimas, mermeladas…

Claro, entiendo. Pero tampoco nos hagamos los estrechos. O sea, hace tiempo que no entrevisto a nadie y ahora te estoy entrevistando a ti, que eres uno de mis mejores amigos…
Por supuesto, pero quienes lean la entrevista se darán cuenta que por esa amistad acá hay un trato cordial y nada más…

Claro, no saben que después la vamos a editar juntos…
(Risas.) Así es. Tipo Ribeyro y Campodónico con los diarios…

“Julio, ¿qué palabrita cambiamos, qué coma le movemos para hacerte más depre y melancólico?”. ¿Así crees que fue?
Yo creo que hubo un floro agregado y sus buenas tijerazas…

Pasemos a algo más actual. La pregunta de siempre, que no voy a hacerte, es cómo te ubicas en el panorama de la joven narrativa peruana…
Qué bueno que no la vas a hacer…

Eso no sé cómo se contesta, y supongo que tú tampoco…
Exacto.

Pero sí me interesa saber tu opinión sobre este nuevo grupo de narradores. ¿Cuáles te parecen los más destacados?
Yushimito, Leonardo Aguirre, Castañeda y Alarcón. De Aguirre sólo he leído su primer libro, no sé qué tal está el segundo. De Castañeda y Alarcón he leído también sus siguientes libros y en ambos casos me parecieron inferiores al primero…

¿Y qué opinas sobre este fenómeno de editoriales jóvenes?
Bueno, la labor que desempeñan es loable. Publican en la mayoría de los casos a nuevos autores…

Pero los autores van con la suya, ¿no? ¿Dónde está lo loable?
Pero eso ocurre en cualquier editorial, sólo que en éstas es más barato y aumenta las posibilidades de publicar un libro. Mucha gente, y en esto me incluyo, no hubiera podido publicar sin la existencia de estas editoriales. Que tu libro sea bueno es otro cantar…

A lo que iba es que esta explosión editorial ha creado la ilusión de un movimiento literario que no estoy seguro que exista en la magnitud en que se cree. Basta ver el tiraje de los libros. Y casi ninguno se agota…
Pero hay libros, hay producción…

Claro, eso me parece muy bien. Pero el punto es que no hay más lectores. ¿O crees que sí?
Pero nada es perfecto, y menos en un mercado editorial tan desfasado como el peruano. Hay móviles importantes. Los premios de Cueto o Roncagliolo hacen que cualquier chibolo o autor joven diga “yo también la hago”. Se ha creado una atmósfera de optimismo y eso ha llevado a muchos a escribir y publicar…

Tengo la sensación de que aparentemente hay mucho ruido con tantos nuevos escritores, pero que afuera, más allá del público de siempre, nadie se entera…
Bueno, si hablas de que los escritores sean más famosos, podemos hablar, por ejemplo, de Vargas Llosa. En nuestro país es conocido en gran medida por su rol como ex candidato y porque funge como líder de opinión y en la calle todo el mundo lo reconoce. Pero en París sólo lo reconoce la gente que sabe que va a ir a tal conferencia o algún peruano que lo ve en la calle y va de frente a mentarle la madre. Pero fuera de eso, pasa completamente desapercibido. Tú agarras a Marco Martos o resucitas a Heraud y los paras en Larcomar y nadie los saluda. Frente a eso, ¿qué se puede esperar de un autor joven?

No estoy diciendo que a Leonardo Aguirre le pidan autógrafos en cada esquina de Larco (aunque el otro día me contó que le pidieron uno en la puerta de un burdel), pero al menos que su Musa travestida se deje de apolillar en Crisol…
En eso entra a tallar la difusión por parte de las editoriales y el trabajo hecho en prensa…

Porque el objetivo debería ser conseguir nuevos lectores, no sólo que la gente publique en mancha…
Eso se consigue mediante la prensa o buscando que te pongan dentro del plan educativo del ministerio y te lean en el colegio. Que en el libro de cuarto de secundaria haya una sección de autores peruanos jóvenes. Aparentemente suena rayadazo, pero eso ha pasado antes. Yo tengo un libro de Literatura del 79 donde sale gente tipo Marco Martos, Cisneros, Hinostroza, Heraud…

Que en el 79 no era tan calichines que digamos…
Pero, a ver, ¿tú te imaginas a alguien tipo Malca en un libro de cole del 2015? O a gente de los 80 como Domingo de Ramos o el chino Mendizábal, que tienen casi treinta años escribiendo buena poesía. No pues. No van a estar ahí. Y sobre esto de los narradores jóvenes, a algunos los leerán afuera y a otros no, a algunos los traducirán y a otros no, a algunos los publicarán editoriales españolas y a otros no. Ya depende qué tan recompensado se sienta el autor frente a lo que le toque…

Para terminar, hablemos un poco del libro. Tienes un cuento en el que abordas el asesinato que cometió Chocano contra Edwin Elmore Letts…
Sí. La anécdota me pareció interesante, por todo lo creado alrededor de ambos personajes, la víctima y el victimario…

Es un poco extraña la figura del escritor asesino. Creo que no hay muchos. El que escribe no mata, algo así. Pero sí se mata, ejemplos sobran…
Claro, porque se supone que el que escribe se defiende con su pluma. O porque se asocia al escritor como una lornaza que no le entra al golpe. Claro que igual Chocano pudo ser un mancazo. Cualquier manco puede matar, agarra una pistola y te plomea sin mucho esfuerzo. Pero bueno, ésa es la visión romántica que se tiene del escritor, un intelectual que sólo se dedica a leer y a hacer viajes…

Un tema recurrente en tu libro es Chile, que de distintas maneras aparece en varios cuentos. El de Chocano tiene móviles que se pueden relacionar con Chile, otro cuento habla de la guerra con Chile, en “El partido” Perú juega contra Chile. ¿Hay una obsesión ahí?
Bueno, Chile es parte de la vida de muchos peruanos. Creo que representa un tema de mucha relevancia, y es algo que he tratado de manifestar en algunos de los relatos del libro. En “Bonitas palabras”, a Elmore Letts se le sindica como el hijo del traidor de Arica, y eso es algo que Chocano se lo dijo en la vida real, pues el padre de Elmore Letts, Teodoro Elmore, es sindicado como el ingeniero que colocó las minas en el morro de Arica, luego se pasó al bando de los chilenos, las desactivó y con eso permitió que el ejército contrario pueda entrar a matar a las tropas peruanas. En la actualidad la situación ha cambiado, pero continúa muy latente por todo lo que difunde la prensa: las inversiones chilenas en el Perú, la cuestión limítrofe, los peruanos en Santiago y los partidos de fútbol…

Hay gente que sigue con esa nota de recuperar Arica…
Esa es una cuestión cultural que está establecida en nuestra sociedad…

Pero en tu caso, ¿hay un interés particular o es sólo coincidencia?
Es un interés particular porque es algo que actualmente sigue instaurado en el Perú. Se respira a cada momento con disputas comerciales, territoriales, deportivas. Lo mismo, pero en menor grado, ocurre en Chile: la prensa crea fantasmas, los políticos salen a decir que movilizarán sus aviones, barcos, etcétera. Pero a los días los cancilleres de ambos países se juntan para meterse unos tragos y la presidenta Bachelet viene a bailar y a cantar el himno nacional acá. Y es curioso, porque al final la que termina matándose es la gente de abajo, chilenos y peruanos del vulgo, que sólo siguen una coyuntura.

Posted in Publicaciones, entrevista | By webmaster

October 22, 2007  
Anonymous Anonymous said...

HORRIBLE LA ENTREVISTA ENTRE LOS PANCHITOS FRENTE DE PAPA Y COCOLISO.

October 22, 2007  
Anonymous Anonymous said...

qué bonita familia... izquierdo menciona a aguirre y luego, al toque nomás, el pajarraco innoble le devuelve el favor en dedomedio...

October 22, 2007  
Anonymous Anonymous said...

La musa calculadora

Jack Martínez

Leonardo Aguirre ha vuelto a publicar un libro de cuentos bajo el sello de la Editorial Matalamanga. Sus historias siguen girando alrededor de personajes-escritores ávidos de reconocimiento. Su lenguaje sigue siendo desenfadado. Entonces, ¿qué hay de nuevo en La musa travestida?, o ¿tiene que haber necesariamente algo nuevo?

En este libro Leonardo Aguirre busca aún más libertad en el empleo del lenguaje. Frases como “Dime la verástegui: ¿no tengo pinter de adolescente?” o “Parece que esa fulana lo tiene pizarnik” o “Sírveme un basadre… gracián… sin espuma, pues” se repiten innumerables veces en el libro. Pero es en el primer relato, “W. C.”, en el que desfavorablemente confluyen en mayor número y frecuencia, lo que produce confusión en el lector, pues el carácter formal del lenguaje cargado de jergas se antepone a alguna trama o historia que se supone, se cuenta aquí.

Sin embargo solo es el primer cuento en el que la historia se desvirtúa ante tantas jergas. El resto del libro sí conjuga cabalmente el trato de la anécdota con el lenguaje. Y este último empieza a jugar un papel imprescindible para agilizar la lectura. Aguirre ha insertado los nombres del canon literario -ya sea nacional o universal- en el lenguaje coloquial de los escenarios grisáceos de La musa travestida. Ha extraído nombres representativos de la literatura para descontextualizarlos y establecerlos en conversaciones triviales de collera o cantina. He ahí uno de los méritos del libro. Aguirre se atreve y acierta.

Respecto a los personajes, como ya lo ha advertido el autor en una entrevista, se trata de escritores que, a diferencia del libro anterior, no son tan ajenos a la fama literaria. Entre ellos, Sorrento es el más representativo. Se suicida y gracias a ello sus escritos perviven en el tiempo. Muere joven, como Abraham Valdelomar. ¿Y por qué esta analogía con el Conde de Lemos? Pues porque la ideología de Sorrento está marcada por la vida del autor de “El Caballero Carmelo”. Las alusiones a Valdelomar aparecen constantemente, no solo en “Sublime Sorrento”, donde es denominado “el ídolo del finado”, sino a lo largo de todo el libro. El modelo de escritor es él: un artista que basa su fama no solo en su buena escritura, sino en la extravagancia y algunos escándalos en el “mundillo cultural limeño”.

Es por ello que en cuentos como “Estás conmigo, estás con Dios” o “Sodomización mutua” se resalta la supremacía del autor, en tanto creador, sobre el resto; y el ritual casi religioso que tiene que seguir para iniciar la escritura. Esto, claro está, obedece a la visión romántica del escritor que buscan expresar los personajes de La musa travestida. Paradójicamente, la lectura de los cuentos no muestra esta condición de manera apologética, sino que a través de la exageración -que muchas veces llega al ridículo- la critican.

Los escritores que aparecen en el libro pues, no son seres abstraídos de la realidad, aunque así lo quieran o lo profesen. A ello obedece la atmósfera en la que los sitúa Aguirre. Conversaciones en lugares comunes, todas ellas plagadas de elementos mediáticos como programas de televisión, partidos de fútbol, música y la aparición de elementos coyunturales ya sean políticos o faranduleros, desmitifican el carácter “puro” del escritor.

La musa travestida se lee con gran facilidad. No confundir facilidad con falta de calidad. Aguirre demuestra oficio en la elaboración de diálogos y absorbe al lector, situándolo en un mundo incoherente pero atractivo, donde los personajes, lejos de lo que aparentan, actúan calculadora en mano a fin de obtener los resultados esperados, la fama. Y no escatiman en decisiones extremas para lograr ese cometido.

Finalmente, con La musa travestida, Aguirre confirma sus dotes de buen cuentista, siempre punzante, irónico, divertido e ingenioso.

October 23, 2007  

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