Wednesday, October 04, 2006

LUIS JOCHAMOWITZ: EL DISCRETO DESENTERRADOR

PODRIA PENSARSE que si no fuera un reconocido periodista y un escritor que sabiamente calibra los ecos del pasado, Luis Jochamowitz podría ser un diligente sepulturero. La suya es una vocación extraña: busca entre la ceniza del pasado los cadáveres amables y abre el registro ya olvidado de la más añeja prensa humedecida en sombrías hemerotecas. "Última noticia" (Aguilar), su más reciente libro, es una brillante muestra de su maestría en un género que casi nadie practica: la escritura de efemérides de sucesos cotidianos, a primera vista intrascendentes, pero que reescritos cien años después nos asombran al describirnos eventos sorprendentes. Noticias que, en gran parte, tienen que ver con la muerte, siempre democrática e igualitaria. Pero la suya no es una visión depresiva ni macabra. Más bien, se trata de sacarle historias a la muerte apreciándolas con el más lúcido humor negro. (SIGUE EN EL PRIMER COMMENT)

10 Comments:

Blogger DINTILAKO said...

(SIGUE)

Para la escritura de su libro, Jochamowitz pasó una larga temporada en la hemeroteca del Instituto Riva Agüero, repasando sus colecciones de centenarios diarios como El Comercio, La Prensa y tristemente desaparecidos periódicos de provincias. Mientras los investigadores a su lado usan máscaras y guantes para la lectura, él lee absorbiendo la humedad del papel, quedándose con los dedos grises, abanica el aire mientras el diario suelta su serio y poderoso olor a guardado.


-Tras leer cientos de periódicos antiguos, ¿cuándo una noticia llama tu atención?
-No lo sé. Para escribir un texto hay que tener ganas, el material más escaso del mundo. Normalmente fingimos las ganas. Nos pagan por fingir que tenemos ganas de trabajar. Las verdaderas ganas son espontáneas, gratuitas. Estos textos salen de eso: de muchas páginas de periódicos que son intratables. Los periódicos antiguos no tienen títulos, están muy mal escritos. Parece que no puede salir nada de ahí. Pero en la búsquedas, viendo centenares de historias, unas saltan, te sorprenden, se quedan contigo.

-Yo he sido testigo de tus peleas en la Biblioteca Nacional contra las bibliotecólogas, molesto porque rara vez encontraban lo que buscabas. ¿Qué tan obsesivo eres como investigador de archivos?
-Creo que ya lo he controlado. Me ponía de muy mal humor ir a las bibliotecas. No tengo la obsesión de los lectores serios. Es la concentración de libros la que me sacaba de quicio, me inquietaba demasiado. Tenía la impresión de que ellas se interponían entre los libros y yo. Temía un complot para que yo no llegara a ellos (ríe). No he ido a la Biblioteca Nacional en la época de Sinesio López, pero recuerdo haberme peleado horriblemente con la directora anterior...

-Esta ha sido la primera investigación en archivos que emprendes sin saber realmente qué era lo que buscabas...
-Sí, 'desinteresadamente'. Ese es el paso firme que siento en este libro. Creo que voy encontrando qué hacer con la Historia. Intento usarla sin caer en sus serias reglas. Lo que busco en ella es información, desde luego, pero en especial pretextos, atmósferas.

-Tomas gran parte de los textos de El Comercio y La Prensa. ¿Hubo algún otro diario que resultara especialmente entrañable para ti, que lamentas que haya desaparecido?
-Sí, claro. "La Nueva Era", de Cajamarca. Por centímetro cuadrado, es el diario que más temas me ha dado. Ese periódico de una provincia muy remota, en un año perdido como 1905, a veces me producía una sensación muy estimulante de novedad. Era como volver al pasado y vivirlo nuevamente.

-Terminada la escritura del libro, ¿sentiste que regresaste al presente después de un largo viaje por el tiempo?
-El libro se ha escrito en menos de un año. Lo escribí hace dos, me demoré porque no soy muy diligente para publicar. Ese período fue muy entretenido porque, además, uno puede acabar cada narración, algo que los novelistas no pueden disfrutar, pues la novela obliga a años de elaboración. Cada texto breve comenzaba y terminaba en una sentada. Fue muy placentero:

En uno de los textos, fechado en 1927, el redactor de la época da cuenta del fin de los caballos en las carrozas fúnebres ante la construcción de la Avenida del Progreso. “Más importante para mí –apunta Jochamowitz– es que el redactor no se diera cuenta del hecho que estaba ocurriendo. No es tan importante que desaparezcan los caballos sino que el redactor, como nos sucede a todos cuando vivimos el presente, no se dé cuenta de que está viviendo la historia”.

En otro texto se narra los pormenores que giran en torno a la primera vez que se va a utilizar una aspiradora en el Congreso de la República. “Se trata de la primara aspirada -detalla Jochamowitz-. La tensión está puesta en el aburrimiento del día sábado en que se hace una exposición y se va a usar la máquina aspiradora en el Congreso. Claro, se describe vagamente la máquina, nunca se dice aspirar, el lector tiene que juntar las piezas. Pero así es, pues no te habría emocionado asistir a la primera aspirada (ríe), nadie se da cuenta de eso”.

October 04, 2006  
Anonymous Anonymous said...

Jochamowitz es un escritor excelente. Vive apartado del mundillo literario y cultural, apenas asoma la cabeza para dictar clases en la PUCP y trabaja en silencio, lejos del mundanal ruido. Aprendan

October 04, 2006  
Anonymous Anonymous said...

Vive apartado del mundillo literario y cultural? Y sus juntas con Villanueva Chang y etiqueta negra? No es casualidad que publique en aguilar, sino preguntele a tintinger y sus nexos con santillana....

October 04, 2006  
Anonymous Anonymous said...

Si habría que hablar de Jochamovitz, habría que hacerlo sobre sus escritos. Si estos salen publicados en una u otra editorial, eso no tiene por que hacer mella ni a su obra ni a él. Que detrás de cada proyecto editorial existan acercamientos amicales, eso a existido siempre, pero si además de eso existe un criterio justo para publicar a un autor como Jochamovitz, todos deberiamos celebrarlo, así como también habría que celebrar que la editorial Norma, en su momento haya publicado el último libro de Bedoya.

October 05, 2006  
Anonymous Anonymous said...

De acuerdo con el comentarista anterior, una última encuesta nos situa en el contexto latinoamericano en un nivel deficitario en cuanto ha publicaciones. Creo que mas bién deberiamos lamentar que un proyecto editorial como el del Congreso de la Republica haya tenido que ser cerrado, esto dice mucho de la miopiá en el tema cultural de los aprístas.

October 05, 2006  
Anonymous Anonymous said...

Planeta está publicando uno tras otro a todos los Etiquetas Negras y a los migos de Thays. A ver, que´publique la obra reunida de Cronwell Jara. Argolleros!

October 05, 2006  
Anonymous Anonymous said...

qué alivio, por fin se acabó la careta cultural de un congreso lleno de otorongos sinvergüenzas que quien sabe para qué usarían esos textos, además horriblemente caros. Mejor que las cosas queden claras. Para eso está el INC y los congresistas a lo suyo que es legislar, basta de usurpar funciones.

October 05, 2006  
Anonymous Anonymous said...

Pero tambien el Congreso, publicando mamotretos como el de Genaro Ledesma.
Lo que debería asustarnos es que hayan cerrado "Identidades" de El Peruano. Primero lo redujeron a 3 paginitas en su huachafo suplemento Variedades, y desde la semana pasada, simplemente ya no sale.

October 05, 2006  
Anonymous Anonymous said...

Según el termocéfalo de las 7:37 publicar en una editorial de renombre es un pecado. O sea, con ese razonamiento de protozoario, si Jochamowitz publica en Aguilar es una mierda; si lo hace en Lluvia o en la colección de a sol del municipio del Callao si vale la pena tomarlo en cuenta. Extendiendo esta curiosa lógica al extranjero, Edward Said debió ser tremenda serpiente al publicar algunos de sus libros en Vintage, la célebre editorial neoyorquina y no, como hubiera preferido el descerebrado comentarista, en la editorial mexicana que publicaba Hermelinda Linda y Aniceto. Este sí que se pasó.

October 06, 2006  
Anonymous Anonymous said...

El usuario de las 8.27 es el protozoario de Gustavo Faverón Patriau, metiéndose donde dice que no se mete.

October 08, 2006  

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