Friday, September 01, 2006

HACE 24 AÑOS: KLOAKA

El flujo subterráneo (José Antonio Mazzotti)
Kloaka se formó en septiembre de 1982, tras varias rondas de conversaciones, en un bar del populoso distrito del Rímac, al norte de Lima, por decisión de los poetas Róger Santiváñez, Guillermo Gutiérrez, Mariela Dreyfus, y el narrador Edián Novoa. Al poco tiempo se unieron los poetas Domingo de Ramos, José Velarde, Julio Heredia, Mary Soto y el pintor Carlos Enrique Polanco. Juntos publicaron numerosos manifiestos literarios y organizaron recitales en distintas zonas de la capital, en lugares tan disímiles como el bar "La Catedral" (el mismo utilizado de escenario en Conversación en la Catedral, la célebre novela de Mario Vargas Llosa), en los extramuros de la Lima cuadrada o virreinal, o como el "Auditorio Miraflores", en el corazón del homónimo distrito tan representativo en el imaginario —aunque ya no tanto en !a realidad— de la clase media alta limeña. También concedieron entrevistas y emitieron comunicados en los que se declaraban una suerte de "conciencia vigilante" del país y adoptaban un aire anarcoide aunque firme y directo en su denuncia de la "albañalización" progresiva de la sociedad peruana .(SIGUE EN EL PRIMER COMMENT) ÚLTIMO MINUTO: EN PUERTO AZANGARO STAGNARO CUADRA A FAVERON

20 Comments:

Blogger DINTILHAC said...

(SIGUE)

Pero, más allá de la historia documental del grupo, que daría para muchas páginas de anécdotas y revelaciones interesantísimas sobre éstos y otros poetas peruanos (sobre todo por el afán hilarante de algunas críticas a poetas mayores y por el tono de tomadura de pelo de los partes de expulsión, queremos recordar dos de las líneas de trabajo que los poetas del 80 han desarrollado a lo largo de sus libros y revistas a fin de situar a Kloaka en su complejo contexto discursivo .

Como se ha esbozado, dentro de una primera línea clasificatoria es posible rastrear una modalidad de escritura que desarrolla creativamente los principales planteamientos de la poética del 60. Con ello me refiero a la reelaboración de una retórica que superó la ya endeble dicotomía entre poesía pura y poesía social característica del conjunto de poetas de la llamada "generación" del 50. Pero decimos que este sector de la poesía del 80 reelabora y no repite a la del 60 por una razón esencial: al escribir veinte años después, poetas del 80 como Eduardo Chirinos, Raúl Mendizábal, Oswaldo Chanove y otros, en realidad están asumiendo una actitud de desencanto típica de periodos de desengaño ante los grandes proyectos políticos y sociales propios de la Modernidad, y que vieron en el Perú su fracaso local con el desmantelamiento de las reformas sociales de la Primera Fase del gobierno militar por los generales de la Segunda Fase . La pretendida modernidad literaria que los poetas de Hora Zero intentaron profundizar en los años 70 quedó fuera de contexto en los 80; y el sueño de unir arte y vida, en el amarillento color de los manifiestos incendiarios de los años velasquistas, como el famoso "Palabras urgentes" y otros recogidos en la antología Estos 13. De este modo, la búsqueda de "lo nacional" como representación verbal y referencial que sustentaba las críticas de Hora Zero a toda la poesía anterior —excepción hecha de Vallejo y Heraud, y restringiendo la significación de este concepto según se plantea en los 7 ensayos de Mariátegui—, esta búsqueda, decíamos, quedó frustrada al fracasar el intento militar de lograr una modernización global e integradora de los distintos centros de gravitación del gran sujeto social descentrado que resultaba y resulta la sociedad peruana. De ahí —en parte— que la actitud del primer sector que aquí describimos de los poetas del 80, ligados a la tradición libresca antes que a la vitalista, echara mano de un hipercultismo lúdico, en el que transitan libremente personajes como Dante, Ficino, Garcilaso, Matsuo Basho, Li Tai Po o, más cercanamente, Flaubert y hasta Bob Dylan, desmontando el discurso lineal para explotar un perspectivismo cercano al montaje y el "correlato objetivo" eliotiano, así como a la simultaneidad de la información combinando distintas voces poéticas dentro de un mismo texto. El pastiche, que Fredric Jameson señala como uno de los recursos más violentos y específicos del arte postmoderno, afloraba en una búsqueda de diálogo con la cultura universal y de apertura ideológica que no dejaba sin embargo de ser muy sintomática de un contexto como el peruano, en el que la tradición oral de las culturas nativas, con su antiquísima historia de narración mítica y legendaria, lo mismo que la oralidad en castellano regional, permanecen como discursos activos y constituyen sistemas de producción verbal paralelos al de la poesía oficial, aunque poco estudiados, si es que no consuetudinariamente ignorados. Es cierto que en algunos textos de poetas de este sector existen giros coloquiales que provienen de formaciones discursivas dominadas; pero se trata de rasgos de estilo (epígrafes en quechua, o expresiones de la coloquialidad familiar limeña, por ejemplo) que no afectan esencialmente la concepción poética ni la complejidad de la escritura de autores como Eduardo Chirinos y Raúl Mendizábal, por citar sólo los casos más representativos, examinados en el capítulo anterior. Inclusive en Mendizábal, como hemos visto, el tema de la violencia política y el genocidio resulta caldo de cultivo para uno de sus mejores poemas, el ya estudiado "pucayacu". Sin embargo, la intersección con las normas lingüísticas populares y la experimentación morfosintáctica son mucho menores en estos poetas que en los autores de la segunda línea de clasificación.

De este modo, aunque resulte paradójico hablar de postmodernidad en un contexto en el que la modernidad ha sido a duras penas lograda , la multiinformación y el específico proceso político peruano permitirían que se rescatara y desarrollara una trayectoria heredada de poetas locales, cuya circulación era y es aplastantemente mayoritaria entre intelectuales y escritores jóvenes.

Con ello es posible explicarnos la segunda línea de trabajo que caracteriza a la poesía del 80: la del quiebre de la lógica denotativa para explotar formas de expresión cercanas al discurso esquizoide y a una suerte de neovanguardismo cuyos nexos pueden ser rastreados en el ya lejano pero aún influyente Trilce de Vallejo. Esta suerte de "poesía del lenguaje" plantea, sin embargo, un nexo sumamente revelador de una tradición bastante antigua en la práctica escritural peruana: el de la ya mencionada incorporación en el poema de las formaciones discursivas dominadas, sobre todo las del ámbito barrial y suburbano. De este modo, los correspondientes sujetos poéticos de esas formaciones se adueñan del micrófono y emiten desde su propia perspectiva una experiencia social desquiciada, violenta y altamente anárquica, desarrollando el aporte del flujo migratorio visible en la poesía del 70.
Esta segunda línea de trabajo verbal en el 80 se emparenta en sus antecedentes inmediatos con los textos de Manuel Morales y Luis Hernández, veinte años antes, y con aquellos autores de Hora Zero que aplicaron consecuentemente (aunque de ahí tal vez su propia limitación) los principios de la "poesía integral", que pretendía recoger los sonidos de la calle ("jebe jebe / jebe jebe" escribía Jorge Pimentel en su primer libro) como recurso para una apropiación territorial del texto desde la perspectiva de una pugna entre sujetos sociales dominantes y dominados en el juego de la autoridad conferida a la literatura como institución. Kloaka, en algunos de sus autores más importantes y en una primera instancia de análisis, se situaría dentro de este segundo sector de la poesía del 80. Así, para que un poeta como Róger Santiváñez, uno de los fundadores del Movimiento, reivindique un verso como "atraco en el sokotroko de tu vulva", escribiendo "en peruano" o, más exactamente, "en el idioma que se habla en las calles de Lima después de la medianoche", como apunta en el colofón de Symbol (1991), han tenido que pasar décadas de lucha por la incorporación de la discursividad dominada y por lo tanto años de intentos por asumir la alteridad verbal como parte constitutiva del quehacer escritural. Pero esta alteridad no se limita a recoger las normas populares y hasta lumpenescas del español limeño, sino que transcribe la violencia de la cotidianidad, con su carga inherente de sexismo, exagerando la ruptura morfológica y sintáctica del discurso poético, para crear en el texto la tensión y el dislocamiento que el sujeto de escritura (al fin y al cabo recipiendiario de una subjetividad) recoge del sujeto social del que procede y al que se dirige.

Los discursos poéticos a los que se refiere este panorama entran en un diálogo impaciente con otros discursos, aunque de alguna manera afirman una tradición, la de la escritura dentro del sistema del español a través de la autoría individual y la circulación en forma de libro, que no por ser contradictoria y cuestionadora de una buena parte del orden escritural anterior deja de ser dominante en la medida en que margina a su vez a otros sujetos de discurso cuyos canales se dan en otras lenguas y en otros contextos de circulación. Por eso, para entender en su verdadera dimensión la escritura de algunos de los poetas de Kloaka es necesario referirse a los límites que el activismo del grupo trazó y quebrantó para enfatizar una comunicación con su "masa crítica ausente". Estos límites se acercaban a la transgresión de la norma no sólo literaria (es decir, dentro del lenguaje mismo de sus textos), sino que cohabitaron con una modalidad de llegada propia de otra forma de producción poética también existente desde los 80, pero que excede el espacio del sistema de la literatura oficial y consagrada como tal: el de la poesía de combate proveniente de los grupos alzados en armas, cuyas fuentes y vinculaciones con la tradición lírica andina aún están por estudiarse. Se trataba, naturalmente, de dos producciones verbales distintas en sus contenidos y en sus intenciones, y en esto es importante ser claro para evitar suspicacias. Lo único que compartían era el espacio de llegada, y cualquier lector y oyente inteligente sabrá discernir con justicia entre lo que es una poesía mal que bien institucional y de intenciones estéticas o antiestéticas, pero relacionadas a la escritura como actividad creadora, y una producción discursiva netamente política con intenciones específicas dentro del contexto de la lucha subversiva.

Al enfatizar la aparición de Kloaka como momento clave que abre una puerta en el devenir de la poesía peruana de los últimos años quisiera rescatar, entonces, no sólo lo que ha quedado en forma de libro, es decir Homenaje para iniciados, El chico que se declaraba con la mirada, Symbol y Cor cordium, de Róger Santiváñez; Arquitectura del espanto, Pastor de perros, Ósmosis y Las cenizas de Altamira de Domingo de Ramos; Casa sin puerta y Palabras anudadas de José Velarde; Flecha púrpura, de Lelis Rebolledo; Animal de las veredas, Tránsito y Plumas de pez, de Rafael Dávila-Franco; y Secuestro en el jardín de las rosas y Baile, de Dalmacia Ruiz-Rosas , sino también aquella poesía que circuló profusamente en recitales, conciertos y manifestaciones callejeras y que a pesar de su contradictoria conformación con la lógica lineal del castellano cotidiano del poblador urbano diurno convocaba un público no universitario bastante numeroso, gracias, en buena medida, a que se presentaba en compañía de grupos musicales de posición ideológica y estética afín como Delpueblo, Durazno Sangrando y Kolarock, sin mencionar la avalancha de grupos de rock subterráneo que a partir de 1985 reivindicaban desde sus negras casacas de cuero a Kloaka como su antecedente artístico más importante y su carta de legitimación cultural , una vez que Kloaka se había disuelto y sus miembros habían salido del país o gravitaban individualmente en el ambiente local.

Pese a las críticas apasionadas de algunos medios periodísticos contra Kloaka y sus miembros, el movimiento guardó una coherencia interna al variar de su posición autodeclarada como "conciencia vigilante" a la marginalidad total y la explosión personal y sin consignas de los sentidos, al más puro estilo decadente de la malditez ultraperiférica. Esta necesidad de agredir al medio, que muchas veces no trascendía el grito estentóreo ni la pose epatante, revelaba sin embargo una clara necesidad de liberar la angustia ya sentida por jóvenes intelectuales que se veían desplazados de un lugar en la sociedad civil debido a su postura crítica hacia todo estamento oficial y legal, perteneciera a la izquierda o no. De ahí que los ataques a instituciones no sólo culturales, sino políticas y sociales, y la sátira a la religión y figuras "sagradas" como la bandera y el presidente fueran también algunos de sus temas obligados . Pero todo esto no interesaría si no tuviera algún tipo de conexión con aquel otro circuito al que aludimos y que resulta un producto genuino desde fuera de la institución literaria: me refiero al uso de la tradición lírica oral mediante volantes y recitado ambulatorio de composiciones de claro contenido político. Si bien es cuestionable buena parte de esta producción desde un análisis literario de rigor (y de ahí uno de los argumentos centrales de cierta crítica "oficial" contra Kloaka, confundiendo irresponsablemente ambas producciones), lo que interesa es rescatar la idea de que estamos una vez más ante el fenómeno de la poesía no tradicional en términos de institución, pero sumamente conservadora en cuanto a conformación verbal . Ahora bien, ¿qué unía un fenómeno de este tipo con libros y autores de importancia dentro del conjunto de la poesía del 80 como los que aparecieron dentro y al rededor de Kloaka? Quizá solamente el hecho de que los límites de la institución empezaban a hacerse difusos y los poetas jóvenes asumían el deterioro generalizado de la sociedad peruana como un deterioro del propio quehacer escritural. Sin embargo, no por ello se abandonaba buena parte de la tradición poética consagrada, aunque —y siempre es importante recordarlo— sólo aquella parte que les interesaba en términos de la lucha por hacer del texto un campo de integración solitaria de la alteridad que atraviesa de lado a lado al sujeto nacional peruano.

Uno de los manifiestos de Kloaka en su base norteña del departamento de Piura, Nor-Kloaka, a la cual se integraron el poeta Lelis Rebolledo, el pintor César Badajoz y el músico Estanislao Quesada, decía: "Nos declaramos santos, inocentes, puros, locos, fanáticos, peligrosos, visionarios, profetas, proscriptos, transparentes, bandoleros y delirantes [...] Kloaka propone la emancipación de los trabajadores [...] y los poetas de nuestro movimiento Kloaka. Ese día Kloaka besará la séptima esfera de los cielos concéntricos..." (v. Ilustración 22). El tono, que dentro de la formalidad general de los poetas consagrados y anteriores discordaba notablemente, pese a los lugares comunes que se le podrían reprochar en un contexto internacional y en cotejo con la tradición de las vanguardias, resulta muy característico de las intenciones y dirección del grupo en su posición de automarginalidad a través del activismo literario. De una proclama voluntarista y alucinada como ésta a cualquier vinculación con determinados grupos políticos hay una gran distancia, que sólo una lectura tortuosa podría acortar. Recuérdese, además, que el Movimiento Kloaka se disolvió oficialmente en 1984 . Entonces, la polarización política de la sociedad peruana no era tan marcada como lo fue a fines de la misma década, y las actitudes libertarias y de oposición al estado oficial no eran —ni tienen por qué serlo aún— necesariamente "sospechosas". El desarrollo de la violencia política y el deterioro y desmantelamiento progresivo de todas las instancias culturales y sociales del país —merced a la peor crisis económica de la historia peruana del siglo XX— desembocaron en hacer de cierto sector de los autores más recientes una consecuencia y un aviso de cómo aquellas formas de escritura aceptadas dentro de la institución literaria empezaban a desbordarse con interesantes resultados. Así, la caprichosa "K" con que los miembros de Kloaka gustaban firmar el nombre del grupo obedecía no sólo a un afán de contradecir la convención ortográfica, sino también a una búsqueda de contacto directo y sin ambigüedades con la oralidad que pretendían privilegiar dentro de la escritura y como práctica de llegada.

En esta perspectiva es que resulta adecuado situar la producción de algunos autores de Kloaka, como el ya mencionado Santiváñez, y también la de Domingo de Ramos (Ica, 1960), que llega a perfilar dentro de sus textos un sujeto de escritura discernible como provinciano y periférico a la oficialidad de la vida social peruana (cf. Zevallos "Reseña"). Pese a su asimilación al circuito "culto" de la poesía en el Perú y al cultivo de la metáfora per se en un continuum verbal que se aleja enormemente del énfasis cotidiano de cierta poesía narrativo-coloquial (lo que hace de su poesía un producto aún más literaturizante), de Ramos propone un universo referencial y un uso de la dicción de los barrios periféricos de Lima —los eufemísticamente llamados "pueblos jóvenes"— debido a la calidad de habitante de uno de ellos que tiene en su condición de autor.

September 01, 2006  
Anonymous claudia said...

Dicen que recordar es volver a vivir, parece mentira que hayan pasado 24 años, pasó de todo entre ellos y sus otros poetas generacionales, ahora que veo esta foto entiendo por que en su época mas de una de las poetas aquí retratadas fueron causantes de una serie de broncas de las más sonadas que ha tenido la literatura peruana, bronca por lo demas que se mantiene como si todo hubiera sido ayer, ahora incluso con nuevos protagonistas, que se siguen peleando en nombre de sus mentores.

September 01, 2006  
Anonymous Anonymous said...

Si hasta ahorita se estan acusando de senderistas, como en su epoca los kloakas fueron acusados por malca

September 01, 2006  
Anonymous Periodista de Luces said...

Sres de P. el Hueco: Hasta que finalmen te dieron luz verde a mis informes, para de esta manera dar a conocer que es lamentable la forma como la cultura esta en manos de Malca y antes de su chupe Corral, dos delincuentes disfrazados de periodistas que no dudan a la hora de vengarse de sus enemigos que cometireron en grave error de no antologarlos, solo por eso se las emprendieron contra todo lo que no estaba en su circulo de venganza. Ahora solo falta el desafuero de Malca Carcamo alias “Carcaman” y de Diego Otero “el cochero de Dracula” . Les seguiré informando de los aconteceres al interior de el decano. Gracias.

September 01, 2006  
Anonymous Anonymous said...

el discurso de kloaka podra ser discutible, pero lo innegable es que sigue vivo, pese a todos los ataques que sufrió por parte de los facinerosos Malca y Alonso Ruiz y su ex chupe caido en desgracia llamado Corral, el popular Gargola de Huaca sirvió hasta donde pudo a sus amos pero parece que actuaron con doble mala fe cuando lo mandaron a escribir en los baños puesto que parece que sabían que lo iban a atrapar con las manos en la masa, de otra manera no se explica que solo atraparan a uno solo de los dos encargados de hacer esas labores, puesto que Otero, el otro que también escribía infamias en los baños de El Comercio está en camino a ser expectorado al igual que Coral , gran amigo. De todas maneras hay muchas cosas que va a tener que explicar Malca, por ejemplo la acusación infame a Mazzotti, pura envidia porque Mazzotti es ya profesor titular y tanto Malca como Alonso Ruiz ni siquiera tienen titulo de Cenecape . Pobrecitos.

September 02, 2006  
Anonymous Anonymous said...

Primicia: acaban de expectorar a Alsonso Ruiz del puesto que habia chapado nada menos que en París. ahora los apristas lo acaban de poner otra vez en la calle, asi van a terminar todos estos pobres envidiosos como Malca que están destinados al fracaso, el suelo es su límite.

September 02, 2006  
Anonymous Luz said...

lo que quieran chicos, pero yo tenía 12 años cuando se fundó la cloaca esa, así que no tenía nada para ser antologado ni me interesaba. Un abrazo a Alonso y Oscar, mis hermanos.

September 03, 2006  
Anonymous Anonymous said...

De esta generacion heroica de los 80s solo queda Kloka, no veo que se pueda hablar de otros grupos, y por el lado individual Santivanez se lleva de encuentro a cualquier otro. Esa es la naturaleza de la bronca que hasta ahora hay entre los poetas de esa época. Malca intento varias veces ser poeta, pero lamentablemente su incursion fue desafortunada, mucho tiempo después se encontró con la narrativa, y con un apoyo mediático regio, consiguió un espacio, pero ahí se ha quedado, gozando de una fama pasada, y de ese aire parco que algunos dicen de culto, pero yo creo que es de temor.

September 03, 2006  
Anonymous Anonymous said...

Completamente de acuerdo con el anonimo de las 10:44, incluso en el último Hueso Humero Peter Elmore lo dice biuen claro "en la poesía peruana y latinoamericana del nuevo siglo, pocas experiencias hay tan audaces y tan intensas como la ensayada por Santiváñez".

September 03, 2006  
Anonymous Anonymous said...

qué le pasa a Paolo con el doctor Oquendo? La otra vez le pidió que pusiera los DNI de sus colaboradores, y luego lo atacó indirectamente. Será que quiere hacerse fama enfrentándose a un grande? Le falta mucho al autor de ese bodrio llamado "Cansancio". No pudo ni con Koral, ni qué decir con Gustavo o Iván. Igualado.

Gabriel

September 03, 2006  
Anonymous Anonymous said...

esto es para Luz, la de las 10:26

Sinuoso y difícil es el camino recorrido por el poeta Róger Santiváñez desde su Piura natal hasta Filadelfia (EEUU), donde actualmente reside. Entre ambos extremos está su larga permanencia en Lima, que lo convirtió en uno de los más notorios representantes de la poesía urbana, bohemia y marginal. Santiváñez acaba de publicar el libro Dolores Morales. Selección de poesía 1975-2005 (Hipocampo, 2006), en el que reúne casi todos sus poemarios completos, además de una gran cantidad de textos inéditos o recuperados de plaquetas y revistas.

Educado en un colegio jesuita en Piura, el poeta inició sus estudios de Literatura en la U. de San Marcos a mediados de los años 70. Ahí, en el taller que dirigía Marco Martos, conoció a otros jóvenes poetas (Enrique Sánchez, Luis Alberto Castillo, Edgar O’Hara) con quienes formó el grupo La Sagrada Familia (1977-79). Entonces publicó su primer libro, Antes de la muerte (1979), que contenía poemas como “Martín Adán / Oda” y “Homenaje a Ernesto Che Guevara”, además de múltiples alusiones a poetas como Rimbaud y Luis Hernández (entonces sus paradigmas vitales) y versos en los que describe la ciudad: ‘Centro de Lima. Sucio y maldito. Bello ritmo y pavimento / Jirones golpeados y escupidos/ ...Rabia y droga, rameras y asaltantes...’.

En los años 80, Santiváñez formó parte del resurgimiento del grupo Hora Zero, y fundó y lideró el polémico Movimiento Kloaka, conformado por Domingo de Ramos, Guillermo Gutiérrez, Mariela Dreyfus, Mary Soto y otros. La poética de Kloaka estaba basada en la radicalización del vitalismo y el coloquialismo de la poesía urbana previa, llegando al lenguaje lumpenesco. Siguen estas propuestas los libros de Santiváñez Homenaje para iniciados (1984), El chico que se declaraba con la mirada (1988) –en los que se despide de la adolescencia con poemas marcados por el erotismo y la temática amatoria–y Symbol (1991), “escrito en el idioma que se habla por las calles de Lima, después de la medianoche”.

Temporada en el infierno

A inicios de los 90, la prolongada bohemia comenzó a generar una serie de problemas y sucesos extraños en la vida del poeta (se cortó las venas en la Plaza San Martín) que lo conducirían a su propia temporada en el infierno: “...he vivido un tiempo –el suficiente, el necesario– en un hospital para enfermos mentales”, confiesa en Insane asylum, una plaqueta publicada en 1989 e incluida en este libro. A partir de esa experiencia, sus libros combinan lo urbano y el erotismo con símbolos de carácter religioso y místico, aunque manteniendo siempre un tono irónico e irreverente. Esa nueva etapa se inicia con Symbol y continúa con Cor Cordium (1995), Santísima Trinidad (nouvelle, 1997) y Santa María (2001).

La salida a la crisis (“Esa vida, llena de alcohol y de drogas, me estaba matando”, ha declarado recientemente) se le presentó al poeta en 2001, con una beca para continuar sus estudios de Literatura en EEUU. Radicado desde entonces allí, Santiváñez ha optado por una vida más reposada y estable, y ha publicado dos nuevos libros: El corazón de zanahoria (2002) y Eucaristía (2004). A sus 50 años, está culminando su doctorado en Literatura Latinoamericana en la U. de Temple (Filadelfia) y en Dolores Morales ha reunido por primera vez el conjunto de su interesante aunque controversial obra poética.

September 03, 2006  
Anonymous Anonymous said...

vaya, así que ahora santi es el summun de la pobre poesía peruana, panda de conformistas

September 03, 2006  
Anonymous Anonymous said...

Excelente el autopost de Santivañez, muy bien Roger al levantarse cohetes solito. Pero ni autoelogiarse podrán los Malca o los Ruiz, que como dice un comentarista de arriba no tienen ni titulo de Cenecape.

September 03, 2006  
Anonymous Anonymous said...

Para los desavisados escritores con horrores ortográficos:
"en reunión informal en el Averno se les vio brindando abrazados a Róger Santiváñez, Víctor Coral y Oswaldo Reynoso, luego de la presentación de la nueva edición de Los inocentes en el Queirolo del centro de Lima. La reunión se prolongó hasta altas horas de la noche.

Camarada Alipio

September 03, 2006  
Anonymous Anonymous said...

“Así, para que un poeta como Róger Santiváñez, uno de los fundadores del Movimiento, reivindique un verso como "atraco en el sokotroko de tu vulva", escribiendo "en peruano" o, más exactamente, "en el idioma que se habla en las calles de Lima después de la medianoche" ”

ya saben, hay un idioma para antes de la medianoche y otro idioma para después de la medianoche:
es el idioma del sokotroko,
ke tú no entiendes
ni Roger tampoko

September 04, 2006  
Anonymous Anonymous said...

esta noticia es bien paseé,
¿por qué no se actualiza un poco este blog? Por ejemplo:

"Jean-Claude Van Damme se estrella contra un árbol en Bélgica
BRUSELAS. El actor Jean-Claude Van Damme ha tenido un accidente, sin graves consecuencias, cuando conducía su automóvil y chocó contra un árbol en la localidad costera de Knokke-Heist (noroeste de Bélgica), donde viven sus padres."
"A un mes de que la Academia Sueca decida quién será el próximo Nobel de Literatura, Vargas Llosa encabeza la lista de favoritos latinoamericanos al Nobel, según encuesta chilena."

September 04, 2006  
Anonymous Anonymous said...

"Sokotroko" le decían a Róger cuando se pasaba de vueltas con la pasta en los callejones del Rímac, y hora viene con el cuento de que ha cambiado, si todo el mundo sabe que se da sus escapadas por Filadelfia para fumar crack.

Oswaldo

September 04, 2006  
Anonymous Anonymous said...

y por qué no averiguan lo de la repartición de fotocopias del informe de Korral en Somos, que hizo Faverón en Harvard?????

Eso sí que fue mala onda, después de todo Korral lo hizo por el bille, en cambio Faverón se la tenía jurada a Mazzotti y le jodía horrible (conocemos su pasión envidiosa por lo que hizo con Roncagliolo) que fuera profe en Harvard mientras él es ayudante en un college perdido de los 3000 que hay en EE UU.

Si no postean esto ya sé quiénes son, amigos Dintilhacos.

September 04, 2006  
Anonymous Anonymous said...

oe carajo, qué hace ese terruco de mazzotti junto a mi chica, mierda, no te he dicho que hagas bien los montajes!!!!

Abelardo Cárcamo

September 04, 2006  
Anonymous Anonymous said...

Es extraño, el intentar leer algo sobre literatura peruana y encontrarse que un requisito indispensable para ser buen escritor es haber fundado, haber pertenecido a un grupo o ser amigo de los Hora Zero, Kloaka, Neon,los regios, los provincianos etc. quiere decir que fuera de al menos dos docenas de escritores no hay nadie mas? todos los años se reciben muchos estudiantes de las universidades, en què trabajarán, todos fundarán sus grupos? y dentro de digamos, veinte años serán "alguien" y discutirán se jalarán los pelos y se acusarán mutuamente de argolleros? necesitamos menos escritores y mas gente interesada en el desarrollo del Perù, claro me dirán que la cultura y eso, pero después de leer todas las cosas que se dicen entre los que son y serán nuestros intelectuales, me queda claro que mas útil es un zapatero que un escritor...

September 05, 2006  

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