Tuesday, July 11, 2006

¿QUE SERÁ LA POESÍA PERUANA?

Qué será la poesía peruana

Es el niño José María, en la hacienda Chuquitanta, muy temprano interrogando a una ranita, verde corazón del estanque.
Es, pistola en mano, el siempre joven Valdelomar, capitaneando setecientos hombres para asaltar la Junta Electoral.
Es Carlos Oquendo, a la hora de dormir, extendiendo periódicos en el suelo.
Es Georgette en París, en una embajada abandonada, encontrando unos poemas en el suelo.(SIGUE EN EL PRIMER COMMENT)

11 Comments:

Blogger DINTILHAC said...

(SIGUE)

Es César Moro, en un colegio militar, enseñando francés a jaguares.
Es el último cielo de la selva en los últimos ojos de Heraud.
Es Eielson enviando un poema a la NASA pidiendo por favor que lo coloquen en la luna.
(Es la gentil carta de respuesta de una secretaria de la NASA,
diciéndole a Mr. Eielson que sí, más adelante...).
Es Guillermo Chirinos Cúneo, acosado por la crisis del país, deambulando por el vecindario, tratando de vender un libro de su biblioteca.
(Es el momento en que me topé con su venta, respondiéndole para siempre: "no me interesa"; hiriendo sin querer con mi craso nerviosismo).
Es el gremio de poetisas que invariablemente nos recuerdan con sus libros ese sabio precepto persa:"Cuando la gallina quiere cantar hay que cortarle el pescuezo"
Es Renato Sandoval traduciendo abnegadamente del finlandés la poesía más finlandesa
del mundo.
Es el poema ajeno que envidiamos, y que siempre, siempre fue nuestro.
Es el hombre mayor y solitario que lleva su poemario a un concurso.
Es la revista de poesía de Moquegua que jamás llegará a Lima.
Es una mano en la penumbra acariciando en braille ese poema de Martín Adán...

July 11, 2006  
Anonymous Anonymous said...

es el administrador de esta mierda, Santiago el perdedor (no Santiago Roncagliolo).

el amigo de Chapita

July 11, 2006  
Anonymous Anonymous said...

Y por que no puede ser también Santiago el Triunfador, o mejor dicho los dos a la vez, a estos les sumamos un Thays, luego le restamos un Castañeda, para multiplicarlo por un Faveron, y luego dividirlo entre un Salas, que vale por dos. A quien le importa todo esto. Solo a la mafia.

July 11, 2006  
Anonymous Anonymous said...

Chequeen. El tío Oquendo toma partido a través de uno de sus sosías de su columna Inquisiciones:

"Me parece muy bien –dice Juan Lagar Amézaga– que se discrepe de esa cantaleta de que todo aspirante a escritor debe exiliarse del Perú. Esa no es sino una de las tantas insensateces perniciosas que los peruanos oímos, si es que no las decimos, diariamente para perpetuar en los niños y los jóvenes que nos escuchan la negatividad y el desánimo frente a lo propio y propagar el deseo de irse”.

Con un lenguaje que podría estar influido por la Primera Dama saliente, este lector prosigue en la carta que nos envía: “Hay que ser muy pobre diablo, hasta cretino para pensar, y sorprende que no escapen a esto muchos de nuestros intelectuales, que fugar del país es un requisito indispensable para superarse y ser alguien. Intelectuales y artistas peruanos salen a montones, pero muy pocos, poquísimos, llegan a significar algo en el exterior. La enorme mayoría empieza y acaba como oscuros profesorcitos en universidades norteamericanas, cuando más, ahora que casi todos van a los Estados Unidos. Antes iban a Europa, a París, donde no llegaban ni a eso. El propio Vallejo, tan citado en temas del exilio, no pasó de ser un sudamericano don nadie que se comía las uñas y vivía a duras penas de los artículos que colocaba en revistas limeñas, y así murió. Solo después, póstumamente, empieza su reconocimiento universal, que no emana, precisamente de Europa”.

Nuestro corresponsal toma pie en algo de lo dicho en esta columna el martes pasado a propósito de la antología Pasajeros perdurables. Historias de escritores viajeros. Nacionalista y criollo, cita una frase que figura en un tema costeño de jarana –“dónde irás que más valgas”– y avanza en su malhumorado pero atendible razonamiento: “Eso habría que cantarles a esos ilusos muchachos que se van con la esperanza de no tener que volver. Algunos vuelven con un disimulado rabo entre las piernas, exhibiendo un diploma y alguna credencial de docencia chirle en U.S.A.; otros se quedan atrapados en la nada de esos campus donde alternan con espectros semejantes a ellos, desarraigados, apátridas, fuera de contexto nacional y cultural, casi tan inasimilados e inasimilables allá como cualquier migrante peruano del Ande que planta su choza de esteras en las inmediaciones de Lima pero, eso sí, con un diploma enmarcado que lo acredita como magíster o Ph.D”.

Don Juan Lagar se explaya con largueza en consideraciones similares. Su discurso está dirigido especialmente a quienes se van con la esperanza de hacerse escritores internacionalmente conocidos. No ignora la conveniencia personal y nacional de que nuestros estudiantes salgan a perfeccionarse en el exterior, sin ánimo de expatriarse. Tampoco ignora el problema que tantos de los que salen pensando en volver deben afrontar a su regreso: la falta de plazas en las universidades, la inexistencia de demanda fuera de ellas para quienes han elegido la carrera de las letras. En realidad don Juan pone a los jóvenes entre la espada y la pared. Cuestiona, no da una solución. ¿Alguien la tiene?"

July 11, 2006  
Anonymous Anonymous said...

El anónimo que firma como "el amigo de Chapita" no puede ser otro que Vico Corral quien en su blógmito postea lo siguiente y deja bien en claro la clase de "amigo de Chapita" que es:

"Un fin de semana con dos reencuentros amicales es como demasiado. Eso me pasó este fin, cuando me encontré después de algunos años con José Medina, ex miembro de aquello que a principios de los noventa llamaron “Geranio Marginal”, y con “Chapita”, recordado amigo poeta y explosivo ideólogo de la cultura marginal (...)
El Chapita que encontré ese sábado por la noche en el Queirolo estaba extrañamente oblicuo. Lo noté receloso, cabizbajo, renuente a tocar ciertos temas, como metido en algún asunto tal vez oscuro como uno de esos blogs donde la gente se envilece publicando ruindades sobre los demás."

Le faltó decir a Don Víctor Coral que él es el primero en leer y poner comentarios anónimos en "esos blogs donde la gente se envilece". Para barajarla, comenta con nombre propio en los blogs "decentes" y moralistones como el suyo, el de Thays, Faverón, etc

July 11, 2006  
Anonymous Anonymous said...

ya ves Chapita, tu amo te quita piso, el futuro está en Pirú. Es evidente que los dos últimos post son de la iguana manipuladora Oquendo, qué vergüenza ajena me da todo esto!!! Tan viejonazo!!!!

el verdadero amigo de Chapita

July 11, 2006  
Blogger Christopher Logue said...

Manifiesto:

Irving Layton, uno de los poetas más conocidos de Canadá, escribió su propia versión de las líneas de Hikmet:Por sobre todo, dijo, poesía es libertad. Estas palabras declaran un imperativo. Al comprometerse en el acto de escribir poesía, el poeta afirma y defiende el derecho humano esencial a la libertad.


A través de la historia, los poetas han estado en la vanguardia de la lucha por la libertad. Esto reside en la naturaleza misma del arte. Octavio Paz definió a la poesía, en parte, como “...conocimiento, salvación, poder... Una operación capaz de cambiar el mundo, la actividad poética es revolucionaria por naturaleza; un ejercicio espiritual, es un medio de... liberación”. (The Bow and The Lyre, McGraw-Hill, 1975). La escritura d! e la poesía es acerca del individuo que se sale de la norma para decir lo que debe decirse, a riesgo de la “no corrección” personal o política, para sacudir los poderes morales, sociales, políticos y/o religiosos del momento.


En sus orígenes, la poesía fue un arte oral y comunitario. Era un aspecto integral e importante de la sociedad. Era la memoria, la biblioteca, la genealogía, la historia, el orgullo y la voz colectiva. El papel del poeta era hablar de y para la comunidad. Era una posición de confianza sagrada. El poema estaba compuesto de palabras cargadas de sentido que trascendían, transformaban y traducían las vidas y acciones cotidianas a un plano de conciencia más elevado. Pero las comunidades crecieron y se diversificaron, y la poesía pasó a ser menos central a la vida de la sociedad, pasando gradualmente a ser temida por ! quienes detentaban el poder. Esto porque al hacerse marginal la poes&i acute;a, los escritores de poesía, podían ver y veían a la sociedad con un ojo más crítico. Con interés en el bienestar de la colectividad, con el sentido de cómo este bienestar se podía socavar en provecho del orden y la maleabilidad, los poetas podían hablar, y hablaban por loe oprimidos. Y lo que escribían, su poesía, se hizo sospechosa ante los ojos de las autoridades.


Con el desarrollo de la imprenta, la poesía pasó de lo comunitario a lo personal. La escritura y lectura de poesía pasó a ser un acto privado. El poeta le hablaba no tan sólo a la colectividad sino al individuo insito en ella. El/la poeta asumió el papel de la conciencia en las sociedades en que tener conciencia era un delito. El/la poeta urgió a que los individuos de la colectividad sintieran y pensaran por sí mismos. Así habla ! Pablo Neruda sobre el papel del poeta:

... Y yo trasmitiré sin decir nada
los ecos estrellados de la ola,
un quebranto de espuma y arenales,
un susurro de sal que se retira,
el grito gris del ave de la costa.

Y así, por mí, la libertad y el mar
responderán al corazón oscuro..

(Neruda, Pablo, Plenos poderes: Deber del Poeta. Buenos Aires: Losada, 1971. Segunda edición, 92pp.)

Para aquellos en el poder, sin embargo, eso era algo que había que desalentar. Y por supuesto se ha tenido que pagar un precio. La lista de poetas que han “desaparecido”, que han sido perseguidos, arrestados, exilados o asesinados es tan larga como la lista de dictaduras de derecha, de izquierda o morales que los ha puesto ahí. La ! lista trasciende a la historia y geografía. Y la historia nos m uestra que siempre y cuando hay un golpe de estado, los poetas están entre los primeros en ser atrapados y silenciados. Los poetas saben esto o deberían saberlo, y cada vez que toman un lápiz para escribir deberían estar concientes de las posibles consecuencias. Ser conscientes de esto les debería dar una razón para no soltar el lápiz.


En Canadá tenemos el derecho a ser libres. Porque hemos logrado este derecho con relativamente poca violencia y derramamiento de sangre, tendemos a olvidarnos lo precioso y precario que es. Lo damos por supuesto, olvidando que tenemos la responsabilidad de estar en guardia para protegerlo, no tan sólo para nosotros, pero para quienes no tienen este mismo derecho. Hablar por ellos no es tan sólo un acto igualitario, sino también un acto de autoconservación. Es un acto necesario. Porque si no hablamos, entonce! s, ¿Quién va a hablar por nosotros cuando nuestra propia libertad sea atacada?. Y no nos llamemos a engaño. Lo sera. De hecho, está constantemente sitiada por aquellos que piensan que el orden, la conformidad y la ganancia es el dios de tres cabezas que debemos adorar al precio de nuestros derechos y libertades sociales e individuales.


Vivimos en un mundo globalizado. No hay nada malo en esto. Después de todo, todos somos ciudadanos de este planeta. Pero tenemos que ser ciudadanos activos y vigilantes y ser custodios de nuestros derechos fundamentales. Sobre todo, debemos llamar la atención a los líderes que nos representan cuando abusan de su poder. Antes de que el Mercado capitalista se apropiara del término “globalización”, éste era sinónimo de una visión utópica de paz, armonía e igualdad universales. Era una idea y! un ideal en el que creíamos. Sin embargo, en el ámbito corporativo y gubernamental, ha pasado a significar otra cosa. Y se ha convertido en un medio de control. En su nombre derechos y libertades se han restringido, e incluso suprimido. Se han promulgado leyes restrictivas nacionales e internacionales. Se han construido prisiones nuevas y mejoradas, y se acrecienta el abismo entre pudientes y desposeídos. La globalización brilla con un resplandor siniestro.


Es el momento de recuperar la idea y el ideal, de limpiar la palabra de la mancha que la ha mancillado. La “Globalizacón” debe pasar a significar intercambio justo, salario justo, leyes Justas y por supuesto, libertad. La libertad de hablar y expresarse sin temer el arresto, la prisión, la tortura y la muerte.


Los poetas siempre han estado en la primera línea de la globalización. Participaron en el libre comercio, el intercambio libre de ideas ! y poemas, mucho antes de que les pusieran precios y códigos de barra. Han cruzado ansiosos las barreras idiomáticas, dando y tomando, a menudo clandestinamente, “productos” que verdaderamente valía la pena tener. Han traído de vuelta “noticias que son verdaderas novedades”. O como lo dijera alguna vez el poeta y ensayista ruso Osip Mandelstam: “Con frenesí sagrado los poetas hablan las lenguas de todos los tiempos y culturas... ”


Los poetas se refieren abiertamente al dolor, al sufrimiento, la crueldad, la prisión y la muerte. Pero también hablan de coraje increíble, esperanza y nobleza. Incluso en las prisiones brotan canciones de celebración, amor, ingenio, humor y perseverancia; canciones que llevan a las autoridades a la distracción y a veces a la autodestrucción.


En los úl! tiomos años, varios de los que aparecemos en esta antolog&iacut e;a hemos viajado a diversas partes del mundo y nos hemos encontrado con gente que trabaja activamente en la lucha por la libertad. Hemos sido testigos presenciales del trabajo duro, la vigilancia que eso implica. Recientemente nos hemos enterado de que algunos de ellos han sido arrestados bajo cargos de hablar contra su gobierno y traducir documentación relativa a las contravenciones de ese mismo gobierno a los derechos y libertades humanos. No les han sido imputadas acciones terroristas ni actos criminals, sino protestar, simplemente traducir. Ha sido por sus palabras. Como escritores, trabajadores de la palabra, cómo podríamos permanecer en silencio cuando el derecho mismo a la palabra está siendo atacado. No podemos.


Los poemas de esta antología son banderas de protesta contra estos ilegales arrestos “legales”. Abarcan un amplio espectro de temas y trasmiten las “noticias&! rdquo; a quienes comparten nuestro punto de vista, pero también a quienes se oponen a nuestros ideales, a quienes quisieran que nos calláramos y a quienes no les importa. Con estos poemas celebramos nuestra humanidad, nuestro potencial. El no hacerlo sería abandonar nuestras responsabilidades y nuestra libertad.


Esta antología es en defensa de Bahar Kimyongür, Nermin Þükriye Akar Özordulu, Talat Musa Asoðlu y Kaya Saz, actualmente en cárceles, en aislamiento, por tener conciencia y actuar de acuerdo a ella. Son activistas que hablan en representación del pueblo turco, pero ellos son sólo algunos de los muchos activistas que en todo el mundo los gobiernos quisieran silenciar. Ninguno de los poetas que figuran en esta antología es turco. Hemos asumido su causa porque se trata de seres humanos que luchan por los derechos y libertades de su pueblo. Y como poe! tas creemos que esto es razón suficiente.

E ndre Farkas, Elías Letelier, Carolyn Marie Souaid

Poetas Antimperialistas.

July 11, 2006  
Anonymous Anonymous said...

El de la foto no es Del Prado, es Ampuero!

July 11, 2006  
Anonymous Anonymous said...

Bueno que se quede en este país retrógada y de gentita pestífera rodeado de apristones mediocres del cual aparentemente es (ya tiene chamba asegurada).Me da igual .Me friegan los cóndores.Hay que salir y no volver ¿Cuál es la diferencia entre morirse en el Perú o morirse en cualquier parted del mundo? Intereza eso a la hora de la creación?

July 12, 2006  
Anonymous Anonymous said...

La poesia en el Peru se llama Editorial Estroymuyduro, es Zangano Lasso promocionandose en blog basura.

July 12, 2006  
Anonymous Anonymous said...

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June 07, 2013  

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